Espiritismo Venezolano y sus Cortes
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Un día en un Terreiro de Umbanda

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Un día en un Terreiro de Umbanda

Mensaje por Alianza Naiguatá el Jue Mar 14, 2013 4:13 pm

Un día en un Terreiro de Umbanda
Mensaje inspirado por Vovó Maria Conga da Bahia
Médium Mãe Iassan
30 de Marzo de 2007

Era día de gira. El terreiro ya estaba todo limpio y preparado. Los médiums responsables por la limpieza de aquel día conversaban alegremente. La dirigente y las madres pequeñas ya habían hecho todas las firmezas y podían ahora juntarse a los demás médiums para armonización mayor. El ambiente era tranquilo y feliz.
Dos horas antes del inicio efectivo de la sesión comenzaron a llegar los demás médiums pertenecientes a la Casa. Unos más efusivos que otros como ocurre en todo grupo, todos se complementan alegremente. Faltando una hora para el inicio de los trabajos es iniciada la conferencia destinada a asistencia y médiums.
Con conferencias ya casi en el fin, he aquí que llega Dora, médium de poco más de 3 meses en la Casa.
Entra quieta y apresurada, saluda a los hermanos de corriente con un hola” general, una sonrisa amarilla y va directo para el vestidor a cambiar de ropa. Algunos médiums se miran entre sí sin saber el porqué de aquella hermana nunca armonizarse con ellos. Llega siempre encima de la hora de la sesión, nunca se ofrece para ayudar en la faena del terreiro ni participa de las obras asistenciales. Incluso cuando es sesión de desarrollo, entra muda y sale callada.
Esta actitud de ella viene ya causando algún incomodo entre algunos médiums, que resuelven, con la mejor de las buenas intenciones pregunta a la Mãe de Santo, faltando menos de 15 minutos para el inicio de la sesión, si ella no sabe el porqué de esa negligencia para con los hermanos y para con la propia Casa.
La Mãe de Santo responde:
–Deje a Dora en paz… ella tiene compromisos previamente asumidos que le impiden de estar más tiempo junto de nosotros. Eso no significa que ella no gusta de la Casa o de nosotros. ¿Por qué en vez de quedarse especulando no intentan colocarla más a voluntad en nuestra Casa?
Pero Rodrigo es curioso… y dispara:
–Pero Mãe, ni cuando ella llega aquí ella habla con la gente de hecho… entra muda y sale callada. Así queda más difícil hacer amistad con ella.
–Ella es tímida. ¿No le pasó por la cabeza que su forma de aproximación puede asustarla o apartarla? Menos juzgamiento, hijo mío y más amor…
Rodrigo no gustó de la respuesta de la Mãe, pero silenció pues el mirar de ella le dijo que el asunto estaba cerrado, hasta porque la sesión ya iba a comenzar.
–Vayan para dentro del terreiro… dice la Mãe. Preciso prepararme.
Rodrigo va para adentro del terreiro determinado a descubrir los tales compromisos y si Dora era realmente tímida o antipática. Al final, él trabajaba tanto, hacía tanto por la Casa, limpiaba, hacía faena, llegaba temprano en el terreiro, participaba de las clases, conferencias, sesiones de desarrollo…, y ¿tenía el mismo tratamiento que Dora? Recibía de la Mãe la misma sonrisa, la misma atención… no lo encontraba justo.
Entre otras cosas iba a dar una forma de mostrar para la Mãe que ella estaba siendo condescendiente demás con aquella médium tan poco expresiva e indisciplinada.
Comienza la sesión… los trabajos transcurren normalmente. Dora incorpora por primera vez a su Caboclo… Saluda el Caboclo jefe y dice al Caboclo de la Dirigente:
–Este Caboclo está muy satisfecho con lo que su aparato viene haciendo con mi hija. Ella necesita de mucha orientación y amparo. No permita que turben los ojos y el corazón de su aparato con maledicencias…
El Caboclo jefe responde:
–Puede estar tranquilo. Mi aparato ya sabe.
Al ver que Dora había incorporado, Rodrigo siente aumentar todavía más su envidia… y piensa ahora es que ella va a tener más atención incluso… si sin incorporar nada ya recibía atención… ahora entonces… Rodrigo intenta en vano escuchar lo que los Caboclos están diciendo. Su ansiedad no permitió que él mismo incorporase su enviado de Oxossi. Se desequilibró y acabó sin recibir las irradiaciones maravillosas de su guía, que intenta exhaustivamente llamarlo a la razón, diciendo a su oído:
–Hijo mío, reflexiona en el real motivo que se empeña tanto en ayudar en la Casa. Es por humildad o para aparecer. La Mãe tiene que velar por todos igualmente y es obvio que irá a preocuparse con los que más necesitan. Ablanda tu corazón y sosiega tu pensamiento para que pueda hacer lo que debía ser tu primer objetivo aquí… practicar la caridad sirviendo de aparato para mí y a toda tu banda… más nada.
Rodrigo no le daba oídos. La corriente de la Casa ya había anulado la acción de los espíritus tenebrosos que circundaban el terreiro, pero ellos encontraban dificultad en apartar algunos pues estaban encontrando resonancia de sentimientos en Rodrigo que estaba con la guarda abierta.
El Caboclo jefe, Sr. Pena Branca, fue avisado por los guardianes de lo que estaba pasando. Él miró a Rodrigo que de tan ciego que estaba no percibió la mirada del Caboclo. El Sr. Pena Branca avanzó en dirección a Rodrigo que cantaba puntos sin prestar la menor atención a lo que estaba ocurriendo a su vuelta, pues su mirar estaba en su frente… y habló:
¡Curumim! Presta atención en la gira y no en médium. Presta atención a su guía…
–Pero yo no estoy sintiendo la vibración de él… pienso que no viene hoy…
¡Él está a su lado! ¡Siempre! Él tiene compromiso con usted y con la Casa. Usted es el que está preocupado con cosas que no es para preocuparse ni saber. Cosa que no debería ser de su interés. ¡Cuida del tuyo y de lo que vino a hacer aquí!
Acto continuo eleva la mano sobre la frente de Rodrigo sin tocarla buscando cortar el vínculo de ligación con los espíritus tenebrosos que de este hecho insisten en actuar en lo mental de Rodrigo. Rodrigo cierra los ojos y se balancea suavemente para el frente y para atrás… El Sr. Pena Branca, da su brazo y el Caboclo Flechero incorpora en Rodrigo. El Sr. Pena Branca pide que sea enérgico con Rodrigo. Que lo oriente a dejar los asuntos que no sean de su jurisdicción fuera de sus pensamientos. Que no sea intransigente con los hermanos, que controle su curiosidad y juzgue menos. Que vea a todos los hermanos iguales y que se concientice de su papel dentro del terreiro y dentro de la Umbanda. El Caboclo Flechero promete que irá a continuar trabajando pero que Rodrigo tiene su libre albedrio y pide ayuda en esa tarea. El Sr. Pena Branca promete interceder también.
Inician las consultas y el trabajo transcurre con tranquilidad. Al término de la sesión Dora es solo sonrisas. Feliz por haber incorporado por primera vez su Caboclo, casi corre para cerca de la Mãe y la abraza agradecida.
¡Mãe, gracias! Sus palabras ayer me dieron nuevo incentivo, nueva vida. Renovaron mi deseo de crecer, estudiar, evolucionar. Hice todo correctamente conforme la señora orientó y hoy vi que no estoy loca… llegué aquí hoy todavía con un poco de miedo. Pero… él existe incluso y la sensación es maravillosa. Aquí es mi Casa porque es Casa de él. Más allá de eso, hoy cuando fui a hacer la entrevista de empleo, me salió tan bien que ya comienzo a trabajar el lunes y tendré más tiempo para dedicarme al Centro y a los estudios de la espiritualidad.
La Mãe sonríe y responde:
¿Vió hija mía? Todos nosotros pasamos por eso, sentimos ese miedo, esa inseguridad… solo que algunos olvidan que un día fueron inseguros y tuvieron sus problemas también.
En ese momento la Mãe lanza un mirar significativo para Rodrigo que baja la cabeza avergonzado. Dora acompaña la mirada de la Mãe y ve a Rodrigo. Se dirige a él sonriendo y con los ojos llenos de lágrimas, dice:
Rodrigo ¿usted me ayuda?[/b] Me gustaría mucho ayudar en la limpieza de nuestro terreiro y en todas las tareas disponibles, ahora que conseguí otro empleo y no trabajo más el día de la sesión. [b]¿Cómo puedo hacer? ¿Hablo con quién? Usted siempre fue tan servicial y atento conmigo… ¿me puede ayudar?
Felizmente la excitación de Dora no permitió que ella percibiese lo cuán desconcertado y avergonzado Rodrigo estaba, pues él oyera en integra la conversa entre su Caboclo y el Sr. Pena Branca y ahora oía aquello…
La Mãe de Santo sonríe. Una lección más había sido aprendida por aquel hijo tan querido. Ella se voltea para el Congá y sonríe al mirar la imagen de su Caboclo y en pensamiento dice: ¡Gracias Pai! ¡Gracias Umbanda por la oportunidad de aprendizaje constante!”

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«Si me critican o si me enjuician porque la amo, no es un pecado amar a la madre del redentor, parecería que aman más al madero, a la cruz y a los clavos, que al mismo vientre que trajo al mundo a Nuestro Señor, eso no lo entiendo mas a mi Virgen yo si la amo, no son dignos los hombres que enjuician la voluntad del Creador».

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