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Musundi en Cuba

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Musundi en Cuba

Mensaje por Ngando Batalla el Sáb Mar 02, 2013 5:48 pm

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El texto que sigue, lo escribí a manera de presentación del libro Llanto brujo, publicado en México dos meses después de haberlo escrito en Santiago de Cuba bajo la urgencia dictada por el Tatandi de los Musundi, Aldo Durades Román. Hace apenas una semana, mi participación en el II Festival Cultural con los pueblos de Africa, organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, una feliz coincidencia me ha puesto en contacto en Caracas con angolanos radicados en Cabinda, Angola, donde tuve el privilegio de estar hace exactamente ya veinte años, experiencia compartida con los hermanos Joel James y Rogelio Meneses, hace poco fallecidos, con quienes realizaba estudios acerca de las religiones de base africana en Santiago de Cuba y más particularmente con la de ascendencia bantú.En Caracas también conocí al Sr. Malaki Ma Kongo, cuyo libro me dispongo a leer para aumentar mis conocmientos sobre el tema e intercambiar con él desde muchos puntos de vista. El libro es una rareza bibliográfica y de una importancia excepcional por el esfuerzo por recuperar la memoria de la comunidad de los Kongos en Cuba, por la cual nuestros pueblos a ambos lados del Atlántico deberán sentirse sumamente agradecidos. Mantengo al pie de la letra lo escrito en mayo del 2005 y que ofrezco a continuación en los términos en que queda esclarecido en este párrafo.

Agradecería la difusión y si es posible la publicación del presente artículo por cualquiera de los medios de que se disponga: gráficos, digitales, etc.

El libro Dilú Dizanga Nkisi:nwao Nkandia bilongo ( traducido al español caribeño: Llanto Brujo: iniciación y despedida de un Ngangulero) resume el conocimiento de Aldo Durades Román adquirido durante su fructífera vida como Tatandi del Cabildo de los Musundi, instalado hace muchos años en La Habana por algunos Tata Nganga salidos del Cabildo Congo Kunalumbo, de Sagua La Grande, el más antiguo de Cuba. Aldo nació el primero de junio de 1937 en el poblado de Zamora, del municipio habanero de Marianao y, siendo muy niño, se vinculó a un famoso gangulero del gajo de los Musundi, que luego se convertiría en su Padrino de prenda, hito que marcaría una vida consagrada casi enteramente a la indagación, el conocimiento y el ejercicio de todo lo concerniente a esta religión traída por los africanos procedentes de la zona denominada bantú del África Central y vuelta a pensar y recreada por sus descendientes afrocubanos.

Inició su carrera como babalocha (santero) en el ilé-ocha (casa-termplo) de Tellita, Omó Obatalá, perteneciente a la rama Latuán, radicada en la calle Carlos III esquina a calle Estrella, La Habana. Su familia de sangre se trasladó a Camaguey donde continuó con la mencionada rama yorubá y luego a la ciudad de Guantánamo, donde desarrolló y consolidó su carrera como santero con la misma rama Latuán vinculado al ilé-ocha de Wilfredo Iznaga, Ogún Chelá, de Esteban Montalvo, Ogú Yemí Yemí (oriundo de Camaguey), de Carolina Varona, Oní Yemayá (también de Camaguey) y de la misma Tellita, quien se incorporó al equipo. Se trasladó a Santiago de Cuba, donde se vinculó a mucha gente de la santería, el Palo monte y a grupos culturales, en Palma, Contramestre, Bayamo, Holguín, Moa, Las Tunas, Trinidad, Santa Clara, Remedios, Matanzas, Cárdenas, Perico, Jovellanos, Pinar del Río y de la capital del país nuevamente. En cada uno de estos sitios se relacionó con espiritistas, mayomberos y santeros.

Aldo es asimismo Plaza del juego abakuá Bongó Orí Erí Fá Fá y vidente.

Me parece indispensable hacer una breve presentación de quiénes son los Musundi, por cuanto existe muy poca información y, menos aun, conocimiento acerca de ellos en el mundo académico, no así entre estos religiosos. El Dr. Jesús Guanche, en su libro inédito intitulado Africanía y etnicidad en Cuba: los componentes étnicos africanos y sus múltiples denominaciones, los designa con la voz sundi, basundi o nsundi que incluye en la denominación metaétnica congo, condicionada según él por la denotación topográfica e hidrográfica, entre los cuales se han podido identificar en nuestro país a muchos africanos de este origen. Considerados como los primeros habitantes del Congo, la República Democrática del Congo y Angola, algunos autores los incluyen, según este eminente investigador cubano, como parte de los kongo por su cercana vinculación espacial e histórica, "aunque cerca de 200 mil personas se consideran propiamente sundi". Se considera que hablan una variante dialectal del kikongo denominada Kinsundi. La desembocadura del río Congo formó el habitat que le ha impreso una marca especial a los musundi, la cual los distingue de otros conglomerados humanos en tanto los convirtió en pueblos pescadores, cazadores y dedicados a la cría de animales. En nuestro país se les conoce también con los siguientes etnónimos: basundi, congo basundie, congo musundi (congo musundi, congo sundí), congo muzombo (congo musumbo), congo sersundi, musundi (Musundi) sunda y sundi, y con esta última voz aparecen en Venezuela y en México, de acuerdo con las autoridades de sus respectivos países Acosta Saignes y Aguirre Beltrán, citados por Guanche en su obra antes referida. El conocimiento volcado en el presente libro por el Tatandi Aldo le fue transmitido por sus padrinos de religión, el Tata José Batalla y la Yayi María La Conga, descendientes directos de africanos, y por otros muchos oficiantes entre quienes compartía experiencias e ideas, como con el Tata Nkise Inocente Armando Calvo Martiato (28 diciembre de 1919+4 febrero de 1994), de Poey, Yamba de Biokoko Efó, con Cheo Zarabanda, del Palmar de Marianao, el Tata Nkise Armando Palmer, de la Loma de Regla, el Tata Nkise Amador Saporta Castillo (30-04-1933+11-10,1987), de Párraga, de la casa de los Zarabanda Kinbiyaya Briyumba Kongo Rompe Monte Guindavela y ahijado de Martiato Zayas, de Guanabacoa, el Tata Nkise Gerardo Pedroso Lage, alias El Pico, de Párraga, Siete Rayos Punta de Loma Briyumba Congo, santero y obonékue del juego abakuá Betongó Naró, el Tata Nkise Juan PedrosoRiva (28-08-1924), alias Juancito, de Párraga, de la casa Kalunga Munan Sambe, descendiente de Martica y de Félix Herrera, del pueblo La Navaja, Unión de Reyes, con el Tata Nkise Hernández Armenteros (nacido en Santa Clara el 19-02-1918, vive desde hace muchos años en La Jata, Guanabacoa, donde fue declarado hijo adoptivo de la ciudad, alias Enriquito, ahijado de Panchito Machado, el fundamento de Enriquito se llama Zarabanda Briyumba Congo Siete Mundos Vence Batallas y con el Tata Nkise Francisco Ubencelao Machado Betancourt, alias Panchito Mascahierro, muerto el 17 de enero de 1998, cuya casa fundada en 1950 se llama Zarabanda Mascahierro Escupe Sangre Desbarata Compone Levanta Peso Ngó Batalla Briyumba Congo Hierbe Hierbe, ahijado de Salvador Acuis, del central Orozco.

Entre otros oficiantes con quienes Aldo el Musundi también ha intercambiado, están la Yayi Nkise Eneida Duarte Abadía, nacida el 20-08-1927, quien vive en La Curva de Párraga, nieta de nganga de Emilio O Farril, su fundamento se llama Yaya Nkise Zarabanda Briyumba Congo Vira Mundos Rompepiedra Nkita Malakita, ahijada de Carmelo Briyumba Congo, de El Moro (Mantilla), Tata Nkise Manuel Martínez Navarro, alias Manolo Escaparate, de Poey, nacido el 29-11-1942, quien ha sido un estrecho colaborador de los Musundi y cuya nganga se llama Siete Rayos Ntango Isa Lindero Batalla Briyumba Congo Ngó Gajo Punta de Loma y Gajo Musundi, quien es además santero, babalawo y nasacó del juego abakuá Muñanga Efó, Roberto Font Izquierdo (7-07-1949+24-09-1995), alias El Tuto, fungió en muchas ocasiones como bakoyula en las ceremonias de esta Rama Musundi, el Tata Nkise del nsó kalwanga Mama Choya Musi Congo Beberiko Kulumbé Nfindo congo Gajo Musundi, santero, obonékue de Bekurandió y yamba de la casa abakuá Bakunkere, la Yayi Nkise Herminia Torres Herrera, alias La Beba, nacida en La Habana el 7 de de abril de 1932, Yayi Nkise Malongo Tiembla Tierra Nyombo Lundu niari lekole Gajo Musundi, santera mayor y espiritista, estrecha colaboradora del cabildo de Musundi.

También el Tatandi Aldo compartió experiencias y conocimientos con elTata Nkise José Oriol Bustamante, nacido en marzo de 1918, cuya casa Siete RayosVititi Congo Saca Empeño, estaba ubicada en Guanabacoa y quien era también plaza de un juego abakuá y también con el Tata Nkise Emilio O Farrill Escoto, uno de los mejores Tata Nkise de todos los tiempos, nacido en 1903 y cuya casa Zarabanda Briyumba Congo Nkita Malankita era descendiente del cabildo Kunalumbo, de Sagua La Grande, los Tata Nkise El Chino Vira Montana, de Puerta Cerrada, Centro Habana, cuyo fundamento era Siete Rayos Vira Montaña Vititi Congo Saca Empeño, Betongó Naroko en abakuá, Robertón el de El Hueco, Párraga, cuyo fundamento era de los Masca Hierro, plaza en el juego abakuá Betongó Naroko, Isidro El Tiña, de Poey, Zarabanda Criyumba Congo Gajo Musundi, José Ramón Iglesia, de la calle Unión en Mantilla, Siete Rayos Kayumbo Inyombo Gajo Musundi…

Mario Pedroso Lage, nacido en El Hueco, en Párraga, Tata Nkise LuceroTakisito Briyumba Congo Ngó, fue también Yamba del juego abakuá Betongó Naroko, cuyo hermano sanguíneo mayor, el orihaté Amilana, otros familiares y ecobios solicitaron al Tatandi la realización del llanto u honras fúnebres que tuvieron lugar en la casa de la difunta madre Tambi, en el propio El Hueco de Párraga hace aproximadamente un año. En este evento participaron Tatas de diversas casas de Malongo, familiares, amigos y ecobios y fue el último de esta naturaleza hecho por los miembros del Cabildo Musundi.

Todos aquellos destacados ganguleros mencionados más arriba dedicaron su existencia a la conservación de las tradiciones, la lengua, la música, los cantos, las costumbres y las prácticas más ancestrales que nos legaron los hijos de África traídos a Cuba en condición de esclavitud y sus descendientes directos. El conocimiento de que disponemos en este libro es también el resultado del ejercicio de la profesión de oficiante principal de la Religión Konga desenvuelto durante más de cuatro décadas a lo largo y ancho de Cuba. En los países donde Aldo ha vivido, como España, Suecia, Suiza, República Popular de Angola, Nicaragua, Italia, Francia, Inglaterra, Moscú, Guadalupe, Martinica, Curazao, Granada, Suriname, República Dominicana y más recientemente México, ha dejado también numerosos ahijados (no es exagerado afirmar que se cuentan por varias decenas de miles los que Aldo tiene en su país natal y fuera de él.)

Pero esta obra es asimismo el fruto de la consagración en el estudio, la investigación y el análisis de las tradiciones religiosas de los Musundi, tal como las recibió de los integrantes del mencionado Cabildo bantú de Sagua La Grande, con que posee un vínculo el Cabildo que preside el Tatandi Aldo desde hace más de cuarenta años. Es lo que le permitió realizar en Sagua la primera ceremonia dedicada a rendir homenaje a los primeros africanos de este origen etno-cultural que fueron llevados e introducidos en este territorio de la antigua provincia de Las Villas. Porque Aldo además de ser oficiante principal de esta religiones es un investigador nato con un grueso expediente de estudio de la cultura afrocubana en general, tal como se manifiesta no sólo en La Habana, sino en todo el país y con largo período de estancia en Santiago de Cuba, la capital del Oriente. En esta última ciudad ha establecido un convenio de colaboración con el Centro de la Música y con la Casa del Caribe, institución de carácter científico que le otorgó la categoría de Investigador Adjunto y de la cual es representante en México y en cuantos países tenga delegación su empresa Mulemba Show Caribe Hispano, a fin de hacer la promoción del Festival del Caribe y fomentar el intercambio intelectual, artístico y cultural con la Isla.

Llanto brujo comenzó a ser escrito en España hace tres lustros en compañía de la esposa de su autor, la periodista Susana Reyes, quien ha trabajado en la obra desde 1989 en su condición de periodista y también de Yayandi del Cabildo Musundi. En octubre del año 2000 lo leyó Miguel Angel Botalín Pampín, destacada figura de la cultura nacional, ex director de las revistas Santiago y de Revolución y cultura y, finalmente, le fue presentado en la sede del mencionado Cabildo al investigador Orlando Vergés Martínez en el mes de febrero del año 2002, quien se entusiasmó a tal punto que pidió a su autor presentarlo a la Casa del Caribe, de la cual es Sub-Director, para su publicación en Santiago de Cuba. En abril del año en curso revisé la obra y, apercibido de su importancia, decidí retomar la decisión de Vergés para su materialización inmediata por muchas razones que paso a exponer sucintamente a continuación. En primer lugar porque me percaté inmediatamente de su valor excepcional que lo hará pasar a los anales científicos tanto de Cuba como de la región como una de las obras más importantes escritas sobre el tema. En efecto, la obra presenta por primera vez los elementos principales que se ponen en escena en los momentos más importantes de la vida de un miembro de la Religión bantú: el momento en que es consagrado o iniciado en ella y el otro en que se le rinden las honras fúnebres para despedir su mfumbe o muerto. Se nombran, enumeran y describen los materiales empleados en los ritos principales que se ejecutan en cada uno de ambos eventos, así como los rezos, cantos, invocaciones y las acciones principales que deben conducirse según las normas o reglas heredadas de nuestros antepasados.

Subrayo que es la primera ocasión en que los iniciados y oficiantes de la denominada Regla Conga o Regla de Palo Mayombe tienen en sus manos un libro en que se les ofrecen estos valiosos materiales que han sido rescatados de la memoria colectiva por el Tatandi de los Musundi como su mejor regalo para la preservación de tan valioso usufructo espiritual del pueblo cubano y de América, para el bien de la Humanidad, surgida precisamente en África. En él tienen una guía segura fundamentada en una sabia experiencia y en el conocimiento de la lengua y el pensamiento religioso de los congos. Constituye asimismo una valiosa fuente de información para los estudiosos de la cultura y ¿por qué no? también para los docentes que están en la obligación de vencer los prejuicios antirreligiosos acumulados durantes siglos de colonialismo y neocolonialismo, que con mérito se ha esforzado por liquidar la Revolución cubana encabezada por Fidel Castro, y llevar a los alumnos el ánimo por el reconocimiento y valoración de esta herencia que nos honra.

Llanto brujo es acompañado de dibujos o trazados rituales ilustrativos de algunos importantes pasajes de los ritos y ceremonias descritas en ella. Aumenta su valor por la inclusión de un disco o fonograma grabado sobre la base de los rezos y cantos auténticos que Aldo conoce por cuanto les fueron transmitidos por sus ancestros de los Musundi y que él ejecuta desde que comenzó su vinculación a esta religión bantú siendo un adolescente hasta el presente. Esta es una producción musical independiente suya en la que participaron experimentados intérpretes y cantantes santiagueros bajo la dirección artística del propio Tatandi que aporta su voz como guía. Al final se ha colocado un pequeño glosario que con los restantes elementos mencionados contribuyen a un mejor manejo de los materiales principales que se ha tenido el cuidado de poner al alcance del público cubano y de otros países en los que han entrado y arraigado muchas de las prácticas religiosas que constituyen hoy en día un objeto de regocijo para nosotros los cubanos, en razón de que no hay otro país en el hemisferio occidental en que se hayan preservado como en Cuba y detrás de las cuales hay un tesoro de sabiduría, de pensamiento filosófico profundo y un río encantador de belleza y armonía.

Una vieja amistad me ata a Aldo, en cuya prenda tomé sombra a raíz de la muerte de mi padrino en esta religión, el Tata Nkise Vicente Portuondo Martín, de la familia religiosa de los Brama con Brama, del Tata Nkise matancero Reynerio Pérez, establecido en Santiago de Cuba a principios del siglo XX. Mi participación en la confección del Llanto por un brujo se ha limitado a escuchar, tratar de transcribir y redactar en un lenguaje sencillo lo que el Tatandi de los Musundi me ha dictado durante un tiempo en que hemos concentrado nuestros esfuerzos para poner a disposición de nuestro pueblo este rico legado cultural que debería ser propuesto a la UNESCO, y de hecho lo estoy haciendo aquí en mi condición de investigador y escritor, para engrosar su listado de Patrimonio Intangible de la Humanidad.

Autor, José Millet
Para la presentación de "El Llanto Brujo", libro del Tatandi del Cabildo Musundi, Aldo Duradés.


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