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LA CARIDAD NO ES MERCADERÍA PARA SER VENDIDA

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LA CARIDAD NO ES MERCADERÍA PARA SER VENDIDA

Mensaje por Alianza Naiguatá el Dom Jul 10, 2016 4:10 am

LA CARIDAD NO ES MERCADERÍA PARA SER VENDIDA – LA UMBANDA PURA Y DECENTE ESTÁ SIENDO TRAICIONADA POR ESTAFADORES
Diario noticias populares – 12/06/1977 – reportaje de Moacyr Jorge.
 
Nota del autor: Moacyr Jorge fue un intrépido periodista, adepto radical y defensor de la Línea Blanca de Umbanda y demanda preconizada por el Caboclo de las 7 Encrucijadas, desde 1966.
 
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Zélio de Moraes, fundador de la Umbanda el 15 de Noviembre de 1908 y fundador de los primeros Terreiros de Umbanda en Río de Janeiro, concedió una entrevista a la periodista Lilia Ribeiro, que estaba acompañada de Lucy y Creusa, en 1972, la entrevista “Gira de Umbanda” (redacción en Calle del Ouvidor, 63, sala 913, Río de Janeiro), que era dirigida por el Diputado Átila Nunes, de la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro, líder umbandista electo por millares de votos por los umbandistas cariocas.
 
La entrevista de Zélio de Moraes prueba que la Umbanda fue distorsionada y está siendo llevada al desacredito popular por la infiltración de estafadores y malandros que comercializan el sufrimiento humano, pasando a cobrar consultas y a engañar a enfermos, afligidos y desesperados con despachos en encrucijadas (la mayor estafa del mundo).
 
Vamos a destacar extractos de la entrevista concedida por Zélio de Moraes que comprueban la tergiversación de la Umbanda en nuestros días:

«Mis Guías nunca mandaron a sacrificar animales, nunca permitieron que se cobrase un centavo por los trabajos efectuados. En el Espiritismo, no se puede pensar en ganar dinero. Se debe pensar en Dios y en la preparación para la vida futura. El Caboclo de las 7 Encrucijadas que incorporó el 15 de Noviembre de 1908, no permitía atabaques, ni palmas para marcar el ritmo de los cánticos, ni objetos de adorno, como cascos y penachos, etc…»
 
Ahí está la prueba: los estafadores y malandros de la Umbanda cobran consultas y dan listas para despachos. Atormentan a los vecinos con atabaques y engañan a enfermos con problemas espirituales. Con 82 años de edad, este hombre es considerado por un pequeño grupo de umbandistas “el fundador de la Umbanda”. Cabellos grisáceos, fisionomía serena y simple, Zélio de Moraes, a través de su Guía Espiritual, el Caboclo de las 7 Encrucijadas, sólo sabe practicar el amor y la humildad.
 
«En mi familia, todos son de la marina: almirantes, comandantes, un capitán de mar y guerra… Sólo yo es que no soy nada…»
 
Eso comentaba sonriendo Zélio de Moraes, a los amigos que lo visitaban, esa mañana soleada. Y la reportera, antes incluso se presentarse, replicó: “almirantes ilustres, capitanes de mar y guerra hay muchos; el médium del Caboclo de las 7 Encrucijadas, por otro lado, es uno sólo”.
 
Levantándose, Zélio de Moraes – delgado, de estatura mediana, cabellos grisáceos, fisionomía serena y de una simplicidad sin igual – me acogió, como si fuésemos viejos conocidos. En ese ambiente cordial, sintiéndome completamente a la voluntad, poseída de extraño bienestar, olvidando, casi, mi función periodista, inicié una charla, que se prolongaría por varias horas, dejándome una impresión inolvidable.
 
Le pregunté cómo ocurrió la eclosión de su mediumnidad y de qué forma se manifestó, por primera vez, el Caboclo de las 7 Encrucijadas.
 
-Yo estaba paralítico, desengañado por los médicos. Cierto día, para sorpresa de mi familia, me senté en la cama y dije que al día siguiente estaría curado. Eso fue el 14 de Noviembre de 1908. Yo tenía 16 años. El día 15, amanecí bien.
Mis padres eran católicos, pero, frente de esa cura inexplicable, resolvieron llevarme a la Federación Espirita de Niterói, cuyo presidente era el Sr. José de Souza. Fue él mismo quien me llamó para que ocupase un lugar a la mesa de trabajos, a su derecha.
Me sentí dislocado, constreñido, en medio de aquellos señores. Y causé luego un pequeño alboroto. Sin saber por qué en dado momento yo dije: falta una flor en esta mesa; voy a buscarla.
Y a pesar de la advertencia de que no me podría apartar, me levanté, fui al jardín y volví con una flor que coloqué en el centro de la mesa.
Serenado el ambiente e iniciado los trabajos, verifiqué que los Espíritus que se presentaban a los videntes como indios y negros, eran invitados a apartarse. Fue entonces que, impelido por una fuerza extraña, me levanté otra vez y pregunté por qué no se podían manifestar esos Espíritus que, aunque de aspecto humilde, eran trabajadores.
Se estableció un debate y uno de los videntes, tomando la palabra, indagó:
-El hermano es un padre jesuita. ¿Por qué habla de esa manera y cuál es su nombre?
-Respondí sin querer: mañana estaré en casa de este aparato, simbolizando la humildad y la igualdad que debe existir entre todos los hermanos, encarnados y desencarnados. Y si quieren un nombre, que sea este: soy el Caboclo de las 7 Encrucijadas.
Mi familia quedó aterrada. Al día siguiente, verdadera peregrinación se formó en la Calle Floriano Peixoto, donde yo vivía, en el número 30. Parientes, desconocidos, los tíos, que eran sacerdotes católicos y casi todos los miembros de la Federación Espirita, naturalmente en busca de una comprobación. El Caboclo de las 7 Encrucijadas se manifestó, dándonos la primera Sesión de Umbanda en la forma en que, de ahí en adelante, realizaría sus trabajos.
Como la primera prueba de su presencia, a través del pase, curó a un paralítico, entregando la conclusión de la cura al Preto Velho, Pai Antonio, que ese mismo día se presentó. Estaba creada la primera Tienda de Umbanda, con el nombre de Nuestra Señora de la Piedad, porque así como la imagen de María ampara en sus brazos al Hijo, sería el amparo de todos los que a ella recurriesen.
El Caboclo determinó que las sesiones serían diarias; de las 20 a las 22 horas y el atendimiento gratuito, obedeciendo al lema “dad de gracias lo que de gracias recibisteis”. El uniforme totalmente blanco y calzado tenis. De ese día en adelante, ya al amanecer había gente a la puerta, en busca de pases, cura y consejos.
Médiums que no tenían la oportunidad de trabajar espiritualmente por sólo recibir entidades que se presentaban como Caboclos y Preto-Velhos, pasaron a cooperar en los trabajos. Otros, considerados portadores de enfermedades mentales desconocidas se revelaron médiums excepcionales de incorporación y de transporte.
 
Citando nombres y fechas, con precisión extraordinaria, Zélio de Moraes relata lo que fueron los primeros años de su actividad mediúmnica.
 
Diez años después, el Caboclo de las 7 Encrucijadas anunció la segunda fase de su misión: la fundación de 7 Templos de Umbanda y, en las reuniones doctrinarias que realizaba los jueves, fue destacando a los médiums que asumirían la dirección de las nuevas Tiendas: la primera, con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción y, sucesivamente, Nuestra Señora de la Guía, San Pedro, Santa Bárbara, San Jorge, Oxalá y San Jerónimo.
En la época – prosigue Zélio – imperaba la hechicería; se trabajaba mucho para el mal, a través de objetos materiales, aves y animales sacrificados, todo a precios elevadísimos. Para combatir esos trabajos de magia negativa, el Caboclo trajo otra entidad, el Orixá Mallet, que destruía esos maleficios y curaba a los obsesados.
Todavía hoy eso existe: hay quien trabaja para hacer o deshacer o desmanchar hechicerías, sólo para ganar dinero. Pero yo digo: no hay nadie que pueda contar que yo cobré un centavo por las curas que se realizaban en nuestra casa; millares de obsesados, encaminados inclusive por los médicos de los sanatorios de enfermos mentales… Y cuando se presentaba el Caboclo a relación de esos enfermos, él indicaba los que debían ser curados espiritualmente; los otros dependían de tratamientos materiales…
 
Pregunté entonces a Zélio, su opinión sobre el sacrificio de animales que algunos médiums hacen en la intención de los Orixás. Zélio se abstuvo de opinar, se limitó a decir:
 
-Mis Guías nunca me mandaron a sacrificar animales, ni permitieron que se cobrase un centavo por los trabajos efectuados. En el Espiritismo no se puede pensar en ganar dinero; se debe pensar en Dios y en la preparación de la vida futura. El Caboclo de las 7 Encrucijadas no adoptaba atabaques ni palmas para marcar el ritmo de los cánticos ni objetos de adorno como cascos, penachos, etc…
 
En cuanto al número de guías (collares) a ser usado por el médium, Zélio opina:
 
-La guía debe ser hecha de acuerdo con los protectores que se manifiestan. Para el Preto-Velho se debe usar la guía de Preto-Velho; para el Caboclo, la guía correspondiente al Caboclo. Es suficiente. No hay necesidad de cargar 5 o 10 guías en el cuello…
 
Considera a Exú un Espíritu trabajador como los otros:
 
-El trabajo con los Exús requiere mucho cuidado. Es fácil al mal médium dar manifestación como Exú y ser, en la realidad, un Espíritu atrasado, como ocurre, también, en la incorporación de Crianza.
Considero a Exú un Espíritu que fue despertado de las tinieblas y, progresando en la escala evolutiva, trabaja en beneficio de los necesitados. El Caboclo de las 7 Encrucijadas enseñaba que Exú es, como en la policía, el soldado. El jefe de policía no captura al malhechor; el delegado tampoco lo captura. Quien captura es el soldado que ejecuta las órdenes de los jefes. Y Exú es un Espíritu que se ofrece a hacer el bien, porque cada paso que da en beneficio de alguien es una luz más que adquiere. Atraer el Espíritu atrasado que estuviese obsesando y apartarlo, es uno de sus trabajos. Y es así que va evolucionando. Se vuelve, por tanto, un auxiliar del Orixá.
 
Recordando hechos pasados en más de medio siglo de actividad espiritualista, Zélio se refiere a centenas de Tiendas de Umbanda fundadas en la Guanabara, en San Paulo, Estado de Río, Minas, Espíritu Santo, Río Grande del Sur. La Federación de Umbanda de Brasil, hoy Unión Espiritista de Umbanda de Brasil, fue creada por determinación del Caboclo de las 7 Encrucijadas, el 26 de Agosto de 1939.
 
De la Tienda Nuestra Señora de la Piedad salían constantemente médiums de capacidad comprobada, con la misión de dirigir nuevos templos umbandistas; entre ellos, José Meirelles, en la época de diputado federal; José Alvares Pessoa, que dejó un recuerdo indeleble de su extraordinaria cultura espiritualista; Martinho Mendes Ferreira, actual presidente de la Congregación Espirita Umbandista de Brasil; Carlos Monte de Almeida, uno de los directores del culto de la TULEF (Tienda de Umbanda LUZ, Esperanza, Fraternidad); Joao Severino Ramos, trabajando todavía hoy, activamente, inclusive en la Asesoría de culto del Consejo Nacional Deliberativo de la Umbanda.
 
Otros, huyendo a las rígidas determinaciones de humildad y caridad del Caboclo de las 7 Encrucijadas, desvirtuaron normas del culto. Pero la Umbanda, preconizada a través de la mediumnidad de Zélio de Moraes, se difundió, extraordinariamente y hoy podemos encontrar sus características en Tiendas modestas y en los grandes Templos, como Caminantes de la Verdad y la Tienda Mirim, en los cuales la orientación de Joao Carneiro de Almeida y Benjamim Figueiredo, mantienen elevado nivel de espiritualidad, en los principios de la Umbanda, una de sus más perfectas entidades asociativas de nuestra religión.
 
Durante más de 50 años, el Caboclo de las 7 Encrucijadas dirigió la Tienda Nuestra Señora de la Piedad; tras ese tiempo, pasó la dirección a la hija más vieja del médium, doña Zélia, aparato del Caboclo 7 Flechas. Sin embargo, el Pai Antonio continúa trabajando, en la Cabaña que tiene su nombre, localizada en un sito maravilloso, en Cachoeiras de Macacú. El Caboclo se manifiesta todavía en fechas especiales, como fue, por ejemplo, el 63 aniversario de aquella Tienda.
(Nota del autor: entrevista hecha en 1972)
 
De la grabación hecha durante la celebración festiva, reproducimos para los lectores, el extracto final del mensaje del Caboclo de las 7 Encrucijadas:
 

«La Umbanda ha progresado y va a progresar mucho todavía. Es necesario haber sinceridad, amor de hermano para hermano, para que la vil moneda no venga a destruir el médium, que será más tarde expulsado, como Jesús expulsó a los mercaderes del templo. Es necesario estar siempre de prevención contra los obsesores, que pueden alcanzar al médium. Es necesario tener cuidado y haber moral, para que la Umbanda progrese y sea siempre una Umbanda de humildad, amor y caridad. Esta es nuestra bandera. Mis hermanos: sean humildes, traigan amor en el corazón para que por vuestra mediumnidad pueda bajar un Espíritu superior; siempre afinados con la virtud que Jesús predicó en la Tierra, para que venga a buscar socorro en vuestras casas de caridad, todo Brasil… Tengo una cosa que pedirles: si Jesús vino al planeta Tierra en el humilde pesebre, no fue por acaso, no. Fue el Padre que así lo determinó. Que el nacimiento de Jesús, el Espíritu que vendría a trazar a la Humanidad el camino de obtener la paz, salud y felicidad, la humildad en que él bajó en este planeta, la estrella que iluminó a aquel establo, sirva para vosotros, iluminando vuestros Espíritus, retirando lo oscuro de la maldad por pensamiento, por acciones; que Dios perdone todo lo que hubieses hecho o las maldades que podéis haber pensado, para que la paz pueda reinar en vuestros corazones y en vuestros hogares. Yo, mis hermanos, como el menor Espíritu que bajó a la Tierra, pero amigo de todos, en una concentración perfecta de los Espíritus que me rodean en este momento, pido que ellos sientan la necesidad de cada uno de vosotros y que, al salir de este Templo de caridad, encontréis los caminos abiertos, vuestros enfermos curados y la salud para siempre en vuestra materia. Con mi voto de paz, salud y felicidad, con humildad, amor y caridad, soy y seré siempre el humilde Caboclo de las 7 Encrucijadas.»

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«Si me critican o si me enjuician porque la amo, no es un pecado amar a la madre del redentor, parecería que aman más al madero, a la cruz y a los clavos, que al mismo vientre que trajo al mundo a Nuestro Señor, eso no lo entiendo mas a mi Virgen yo si la amo, no son dignos los hombres que enjuician la voluntad del Creador».

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