Espiritismo Venezolano y sus Cortes
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Alianza Naiguatá
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Conmemoración a Obaluaié en Umbanda

el Sáb Dic 17, 2016 5:41 am


Hoy 17 de Diciembre se celebra a nivel internacional dentro de la religión Umbanda el día del Orixá Xapaná, Obaluaié u Omulú; el Orixá – quizá – más sufrido y discriminado y que no por ello deja de ser uno de los más populares en Argentina y Uruguay por ser representante y responsable por la irradiación originaria sobre la cual actúan las falanges de los africanos, preto velho (negro viejo) y en medio de la controversia la falange de Exú.
 
Orixá de las enfermedades y de la cura, Obaluaié (manifestación joven – guerrero, cazador, luchador) u Omulú (Manifestación vieja – sabio, hechicero, guardián), como es más conocido, representa la manifestación de Dios entre el mundo terrestre y el espiritual. Temido en la mayoría de los terreiros, su fama como señor de las pestes, enfermedades contagiosas o no, él, en verdad, es el médico de los pobres.
 
Reza la leyenda que era hijo de Naná, que lo abandonó por ser enfermo, siendo criado por Yemanyá que lo alimentaba con maíz sin sal y miel para mejorar el gusto, y pasaba aceite de palma por sus heridas para aliviar el dolor y picazón.
 
Su representación visual es revestida de misterio, pues, es el Orixá que cubre el rostro con paja de la costa. Está prohibido ver su rostro debido a la deformación hecha por la enfermedad y por el respeto que debemos a ese poderoso Orixá.
 
Uno de los Orixás con regencia sobre la muerte en múltiples contextos (la muerte biológica y la muerte alegórica simbolizada por el Arcano XIII la muerte referida a la destrucción y transformación en los diferentes aspectos de la vida) cuya concepción y acogida en el mundo fue traumática, aborrecible y saturada de carencias, aspiraciones, sufrimiento y un ascenso muy sacrificado, lento pero firme que le llevó a adquirir conocimiento, dominio y poder como hechicero ganándose no sólo el respeto sino el temor del resto de las deidades del panteón yoruba que en un mixto de curiosidad e instinto de conservación contemplaban como un mito malignizado e hiperbólico  al sujeto oculto debajo de la cubierta de paja seca que le sirviese en la infancia para proteger su delicada y ulcerada piel del medio ambiente.
 
Su homología en la astrología está referida al astro Saturno compartiendo en su influencia aspectos como dificultad y amplio sentido del deber con relación a las distintas áreas de desarrollo donde nos medimos y que con mucho sacrificio logramos ascender. Él simboliza la carencia, incomprensión, el desamparo, el individuo infravalorado y escondido, cuyo andar exige mucho sacrificio, disciplina, perseverancia, comprensión, resignación, paciencia y otras tantas virtudes fruto de la mutación de sus homólogos antagónicos en el campo emocional y psicológico, pues, este Orixá está presente en la totalidad de los procesos de transmutación y transformación de cualquier cosa en algo totalmente diferente.
 
Autor del cementerio y por cuyo defecto se haya rigiendo el campo santo, es allí, donde son confinados todos los cadáveres inhumados para realizar en la seguridad de un espacio un proceso de transformación donde la materia sólida muta a estados líquidos y gaseosos por mediación de la flora bacteriana y micótica hasta convertirse en el productivo detritus que nutre el suelo y provee del material del cual alimentar a otros organismos más simples promoviendo la germinación de vida vegetal y microscópica que enlazada a una cadena vital, permite la constante dinámica en donde morir y vivir se relacionan entre sí siendo necesario uno para la ocurrencia de lo otro.
 
Pero eso no es todo, también es el campo santo el lugar donde la transmutación de los fluidos del doble etérico en forma de energía que coloquialmente llamamos en nuestro país de “frío de muerto” y es un condensado de fluidos que alimentaba anteriormente a la materia y ahora adquieren matices post mortales nocivos para la salud, dentro de lo cual, los seres humanos y demás seres vivos deben evitarlo a fin de que los muertos no se adhieran y le extraigan los fluidos llegándole a confundir con un cadáver y lo arrastren a integrarse a la población de la calunga pequeña (cementerio).
 
Por último, es también el encargado de regir los procesos expiatorios de todos los seres. Él simboliza el tormento del fuego que purifica mencionado en el evangelio, pues, es a través de él, el señor del karma, del aprendizaje por la experiencia, el constreñido, que los difuntos se reconocen en humildad en su situación y se someten a procesos tardíos que requieren comprensión, resignación, sumisión, paciencia y esperanza para poder irse depurando hasta adquirir condiciones a través de las cuales desprenderse de la comunidad del cementerio en tanto tengan los fluidos por cuyas características causen un mal en los seres vivos.
 
Él simboliza tanto un proceso psíquico como un tipo de experiencia. No representa únicamente el dolor, la restricción y la disciplina, sino que también es un símbolo del proceso psíquico, natural en todos los seres humanos, gracias al cual el individuo puede aprovechar sus experiencias de dolor, restricción y disciplina para obtener una mayor consciencia y plenitud.
 
Él representa el valor educativo del dolor y la diferencia existente entre los valores externos (los que se adquieren de los demás) y los internos (aquellos que hemos descubierto dentro de nosotros mismos).
 
Por eso encontramos a Omulú caracterizando a los africanos cuya base de enseñanza se centraba en la adquisición de la enseñanza transmitida por los más viejos y el dominio de los aspectos sombríos del ser humano capacitándolo para brillar en pro de un buen fin. Hombres y mujeres esclavizados en la época de los barcos negreros y las senzalas brasileñas donde por excesivo hacinamiento todos compartían las penurias mientras se sostenían mutuamente aprendiendo en la medida que experiencias humillantes y desgastantes les quitaban la fuerza física y cuando no los mataba, los hacía serviciales al propio verdugo.
 
Por eso encontramos a Omulú caracterizando a los preto velhos que son el símbolo de la experiencia y la vida extensamente vivida, del aprendizaje de cada una de las circunstancias que nos topamos en la vida en la medida que atravesamos por cada fase y que han consolidado todo ese proceso como un aprendizaje que transmiten a través de las virtudes como la humildad y una sabiduría que sólo posee quien ha vivido lo suficiente como para ver el futuro que se halla cerrado a la inmediatez de la juventud y su impaciencia.
 
Por eso encontramos a Omulú caracterizando a Exú y su falange que han despertado al mundo de la eternidad en desgraciada condición y que sujetos a los mismos factores expiatorios que todos los demás, han dado un paso a la ascensión de manera más lenta y se hallan comprometidos en consciencia y voluntad con su proceso de expiación voluntario con tal de conquistar mejores oportunidades evolutivas en las venideras encarnaciones.
 
Así, tenemos 3 periodos y condiciones de existencias vinculado al sombrío y confuso camino de la expiación y el aprendizaje mediante el dolor. La fase joven y adulta representada por los africanos y un magnetismo jovial y vigoroso expresando la cumbre de su poderío y dominio sobre la hechicería y el mundo de los muertos; la fase madura representada por el anciano de la senzala que habiendo perdido el vigor ha valorado lo que en medio de la arrogancia y soberbia jamás consideró como han sido el valor de las cosas simples y frágiles de manifestación efímera, ellos han sufrido todo lo que se puede sufrir en la vida y lejos de empeñarse en vengarse del destino que les ha tocado, han convertido ese sufrimiento en el combustible para iluminar sus propias almas; la fase trascendental y concerniente al Espíritu en los aspectos más oscuros recordando a las almas lo lamentable que viene a ser una vida desperdiciada y obstinada en el sendero equivocado. 3 Arquetipos y falanges diferentes sometidas al mismo proceso de evolución expiatorio, menospreciado y que sobreviven a su realidad existencial gracias a su fe y dominio en la magia que les egresó como los guardianes de las masas.
 
El magnetismo de Omulú es muy denso. En las manifestaciones que más se irradia su energía un peso excesivo sobre la espalda obliga a encorvar la postura llegando a necesidad un bastón o apoyar los puños contra el suelo. Los movimientos se hacen lentos, pues, las articulaciones se hallan pesadas. Esta es la razón primordial por la cual preto velho y exú de la irradiación de Omulú se manifiestan muy encorvados, de pasos lentos, semblante muy anciano y habla manso; su dominio pesa más sobre las falanges que gobiernan en los cementerios de entre las cuales con ironía puede decirse sorprende que sean tan temidos ya que a simple vista cualquiera evaluaría que la brisa y el propio clima bastarían para volver sepultarlos.
 
Tiene popular en la Umbanda cruzada donde los ritos africanistas predominan. No es un Orixá venerado en todas las vertientes de Umbanda, especialmente las más puras donde no contemplan energías densas. Pero si quieren hacerse una idea, es una energía homóloga a la que irradian los muertos, en pleno proceso de putrefacción al tercer día y no se alarmen por eso, me refiero a que es una energía muy densa, excesivamente característica de los muertos, la catástrofe y la muerte. Muy presente su energía en el cementerio, hospitales, funerarias, conjunto a Naná en el pantano.
 
Por ello quienes conocen a qué se asocia su energía practican el preconcepto del mito que condujo a temerle. Los que saben a qué se enfrentan en la vida de hallarse bajo su regencia se sacuden y esperan que no les toque sólo porque no desean atravesar por un proceso de crecimiento más extraordinario, firme y eficaz del que estereotipan los demás Orixás, pues, Omulú, a través del peso del karma forja criaturas virtuosas con o sin el consentimiento de aquel que cae bajo su influjo.
 
Vamos con las generalidades de Omulú y aspectos que se reflejan en sus hijos a raíz de la influencia mayor o menor que ejerce sobre ellos a nivel físico, psicológico, emocional y en aspectos básicos de la vida.
 
Físico y temperamento
 
Personas de estatura pequeña o media con tendencias a la auto-punición, un austero código de conducta y posibles problemas con los miembros inferiores, en general, u otros pequeños defectos.
 
Personas serias, muy misteriosas y un tanto discretas. Acostumbran tener pocos amigos, pero conocen a mucha gente por las relaciones profesionales que establece a lo largo de sus vidas.
 
Muchos consideran que los hijos de Obaluaié aparentan tener más edad de lo que verdaderamente posee, eso porque, más allá de ser personas bastante hogareñas, son tímidas e introspectivas. Viven en su mundo. Todo lo que trae algo de oculto y místico los atrae. Les gusta estudiar cosas misteriosas, la meditación, baños de aromáticos, en fin, todo lo que mueva fuerzas del universo forma parte de su vida. Son admirados por su gran poder de decisión. Frente de un problema, no se dejan aturdir. Analizan todo muy bien e incluso cuando todos dicen que no va a lograrlo, ellos encuentran la solución.
 
Su marca más fuerte no es la exhibición de su sufrimiento, sino el convivio con él. Él se manifiesta en una tendencia auto-punitiva muy fuerte, que tanto puede revelarse como una gran capacidad de somatización de problemas psicológicos (es decir, la transformación de traumas emocionales en enfermedades físicas reales), como en una elaboración de rígidos conceptos morales que apartan a sus hijos de lo cotidiano, de las otras personas en general, y principalmente los placeres. Su insatisfacción básica, por tanto, no se reservaría contra la vida, sino sí contra sí mismo, una vez que él fue estigmatizado por la marca de la enfermedad (física o psicológica).
 
Así como Ossain, las personas de este tipo son básicamente solitarias. Incluso teniendo un gran círculo de amistades, frecuentando el mundo social, su comportamiento sería superficialmente abierto e íntimamente cerrado, manteniendo un relacionamiento superficial con el mundo y guardando su intimidad para sí mismo. Oculta su individualidad con una máscara de austeridad, manteniendo hasta un aura de respeto y de imposición, de cierto miedo a los otros. Por la experiencia, inherente a un Orixá viejo, son personas irónicas. Sus comentarios, por otro lado, no son prolijos y superficiales sino secos y directos.
 
Sin embargo, pueden ser humildes, simpáticos y cariñosos. Así es que en la Umbanda este Orixá toma la personalidad de la caridad en la cura de las enfermedades, siendo considerado el “Orixá de la salud”.
 
El hijo de Obaluaié es cerrado, rústico. Es frecuentemente hipocondríaco. Tiene considerable fuerza de resistencia y es capaz de prolongados esfuerzos. Generalmente es un pesimista, a veces amargo, melancólico.
 
Pero cuando tienen sus objetivos determinados, es combativo y obstinado en alcanzar sus metas. Cuando desilusionados, reprime sus ambiciones, adoptando una vida de humildad, de pobreza voluntaria, de mortificación.
 
Es lento pero perseverante. Firme como una roca. No gusta de los cambios. Es vengativo (yo diría que es propenso al resentimiento, ello le carcome), cruel e implacable cuando ofendido o humillado.
 
Esencialmente viril, por ser un Orixá fundamentalmente masculino. Los hijos de Obaluaié, a pesar de parecer personas distantes, seguras de sí y unos tanto insensibles, guardan una tempestad de sentimientos que, muchas veces, no consiguen colocar externamente. Necesitan buscar medios de liberar esa tensión en deportes como artes marciales. Hacer teatro también les ayuda, pues, eso hará que trabajen diferentes tipos de sentimientos. Los sentimientos fuertes de amor y solidaridad pueden transformarse en energía de cura a través de sus manos. No deben tener miedo de soltar sus sentimientos en un trabajo, así es que verán su luz brillar.
 
Cuando están en un ambiente que gustan, son extremadamente alegres, perseverantes, pacientes y amorosos. Extremadamente fieles a una causa. La justicia para los hijos de Obaluaié no es la de los hombres y sí la de Dios; súper limpios y vanidosos, al contrario que muchos arquetipos, son en la mayoría muy bonitos, si no físicamente, lo son espiritualmente y todavía tienen gran afinidad por la atracción que ejercen en las personas. Tienen capacidad mental actualizada a su tiempo.
 
Amor y matrimonio
 
Un cierto toque de recogimiento serán visibles en sus matrimonios: no es raro que se apasionen por figuras extrovertidas y sensuales que ocupan naturalmente el centro del palco, reservando al conyugue de Omulú un papel más discreto. Gustan de ver a su amado brillar, pero lo envidian, y terminan viviendo con mucha inseguridad, pues, juzgan al otro, fuente de pasión e interés de todos.
 
Llevan sus vidas amorosas con discreción. No gustan de ir de rama en rama. Generalmente se enamoran poco tiempo y se casan. No creen en alma gemela, y sí en compañerismo y complicidad. Para ellos, tener una persona dispuesta a vivir todo a su lado con respeto y tolerancia vale más que vivir una loca pasión. Eso no quiere decir que no sean románticos sino que prefieren dedicarse cariñosamente a la persona escogida a fantasear con alguien y una relación que tal vez nunca vaya a concretizarse. No pierden su tiempo preocupados con traiciones o celos. Confía en quien ama y punto final. Si por algún motivo fuesen traicionados, darán una oportunidad para explicaciones, pero difícilmente perdonarán el hecho. Por más felices que estén con su relacionamiento, existen momentos en que sienten profunda tristeza y necesitan estar solos. Eso transmite la impresión a la persona amada de que no está feliz a su lado, por otro lado, esa crisis viene porque se envuelven con los problemas del mundo y no pudiendo ayudar acaban sufriendo.
 
Trabajo y dinero
 
Es en el trabajo que se realizan por completo. Les gusta estar haciendo algo, planear algo nuevo, crear nuevas soluciones, por eso podrían trabajar en el área de la administración, ingeniería, economía y política. Son ambiciosos, y todo lo que hacen es pensando en el dinero que podrá ganar, en el conforto que desean tener. No acostumbran confiar mucho en colegas del trabajo, por eso, mantienen una relación fría y distante con ellos. Cuando tienen posición de comando, esa situación se intensifica y los hijos de Obaluaié pueden trabajar casi aislados. A pesar de eso, cuando trabajan en equipo, sorprenden por la facilidad con que pasan sus conocimientos y por el verdadero deseo de ayudar. No son egoístas y confían en los demás en su talento.
 
El hombre
 
Para quien gusta de seguridad, el hijo de este santo es el pedido correcto. Compañero, amigo, solidario y amoroso, procura entender a la persona amada y da lo mejor de sí para hacerla feliz. Parece mentira que exista alguien así, mas no si entendemos que este hombre es altamente espiritualizado, desligado del lado mezquino del mundo.
 
Con él no ayuda hacer encanto. Prefiere mujeres objetivas, inteligentes y principalmente románticas como él. Por ser así, será muy difícil encontrarlo en lugares tendenciosos o movidos. Serio y responsable. Se comporta como un caballero en la intimidad. Necesita, más de lo que ser deseado, sentir que es amado y necesario a la persona con quien se envolvió u por la cual nutrirá un celo bastante discreto.
 
La mujer
 
De temperamento fuerte, ella no aceptará nunca un compañero que la quiera dominar, necesita encontrar un hombre a su altura. Su preferencia recae sobre los que son altos, fuertes, inteligentes y animados en el juego del amor. Discreta, nunca será la primera a atacar. Va a observar bien, antes de aproximarse a quien está interesada y, cuando se enamora, dejará ver todo su celo.
 
Es aquel tipo de mujer que procurará siempre marcar a quien ella captó de poniéndole el ojo a su pareja. Eso porque, quien le pertenece, será sólo de ella, de hecho, de nadie más. Si la pareja entiende eso, tendrá a su lado una bella figura de mujer, que hará sucesos en fiestas y reuniones y que, sexualmente, es una pareja activa y dispuesta a innovar siempre en los juegos del amor.
 
En general: conviven mejor con personas ancianas que jóvenes. No tienen la paciencia necesaria para soportar arrebatos de juventud. Incluso los hijos de Obaluaié con menos edad, siempre procuran a personas más viejas para convivir. No les gustan las aglomeraciones, prefieren su aislamiento, utilizando su tiempo en cosas que consideran de mayor utilidad. Raramente se abren al respecto de sus problemas, prefiriendo “compartir” el daño o dolor sin participación de nadie.
 
En fin, un arquetipo de complejos. Los que saben astrología, para el trabajo activo de este simbolismo Saturno y su posición natal y transitoria en el mapa natal le habla sobre las áreas donde los aspectos regidos por este Orixá estarán presentes. Recordemos que, en la cosmovisión umbandista en absolutamente nada actúa exclusivamente un Orixá, un abanico extenso se involucra de manera conjunta en un aspecto que juntos crean algo. Él representa el área que nos produce sufrimiento, complejos, baja auto-estima, donde más tenemos que trabajar, entender, tener paciencia y tener disposición a la resignación; donde más tenemos la ambición del ascenso, pues, saturados de carencias anhelamos tener la oportunidad de disfrutar al nivel que los otros, no obstante, hay algo en el interior que hace que, la mayor irradiación del Orixá produzca un proceso de maduración más acelerado haciendo de ancianos prematuros psicológicamente.




El saludo a Omulú es “atotó”, en Brasil muchos le ofrendan materia orgánica propensa a la descomposición (polémico y descontinuado por muchos). Una luz de color amarillo de manera genérica como alusión a Obaluaié (el joven) o blanca en alusión a Omulú (el viejo) relacionando al Orixá con la falange conjunto a una oración y un punto cantado. Este es un Orixá aún discriminado y tenido como el maléfico, no sé de nadie que reciba parcial su energía o una entidad de su falange (y nadie cree que haya alguien capaz de soportarlo), así que mis respetos al padre de 3 de las falanges más poderosas y peligrosas dentro de la Umbanda: ¡atotó Obaluaié!

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«Aparte del Espíritu protector ¿está unido un mal Espíritu a cada individuo, con miras a incitarlo al mal y darle ocasión de luchar entre el bien y el mal? 
- "Unido" no es la palabra exacta. Bien es verdad que los malos Espíritus tratan de desviar del camino recto al hombre cuando se les presenta la oportunidad: pero si uno de ellos se apega a un individuo, lo hace por determinación propia, porque espera que el hombre le haga caso. Entonces se desarrolla una lucha entre el bueno y el malo, y la victoria corresponderá a aquel cuyo dominio el individuo entregue»
Libro de los Espíritus, cuestión 511.
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