Espiritismo Venezolano y sus Cortes
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El problema de la mistificación

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El problema de la mistificación

Mensaje por Alianza Naiguatá el Mar Ene 03, 2017 12:51 pm

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Pese a la polémica existente hoy día en el seno espirita con relación al florecimiento de un espiritismo más orientado hacia la religión y el servicio al prójimo de lo que volcado al estudio empírico del fenómeno, me atrevo a colocar a continuación, la opinión (podría decir esclarecimiento) de Ramatís con respecto al interrogatorio que se le hizo con respecto a la finalidad y misión que tiene el espiritismo (doctrina kardeciana) desde su aparición y sincretización interreligiosa.
 
Aclaración: lo que leerá a continuación no es un determinante de directriz para la doctrina espirita (aclaratoria que hago a los espiritas ortodoxos decantados por la pureza doctrinaria) y puede tomarse como una opinión. No se admiten en el presente tema conductas proselitistas y sectarias orientadas a la difamación de este u otro autor de libros espiritas ni agresiones ideológicas dirigidas hacia adeptos de otras ideologías.
 
EL PROBLEMA DE LA MISTIFICACIÓN
 
Pregunta: ¿Todos los médiums pueden ser mistificados?
Ramatís: La mistificación mediúmnica es un problema que requiere minucioso estudio y análisis, exceptuado de premeditacio­nes personales, porque intervienen innumerables factores descono­cidos para el mismo médium, víctima del fenómeno. La Tierra todavía es un planeta que está en la fase de ajuste geológico y consolidación física; su inestabilidad material es profundamente correlativa a la inestabilidad del orden espiritual de su humani­dad. Por consecuencia, no podéis exigir absoluto éxito en el intercambio mediúmnico entre los "vivos" y los "muertos", pues depen­de muchísimo del entendimiento evangélico que se logre establecer en esas relaciones espirituales. Los médiums totalmente dedicados al servicio del Bien y que ofrecen garantía por su vibración sintó­nica con el plano espiritual del Maestro Jesús, son los únicos ca­pacitados para superar cualquier tentativa de mistificación que provenga del Más Allá. En verdad, los agentes de las sombras no consiguen interferir a quienes cuidan su conducta espiritual y se hallan a las tareas de ayuda y liberación de sus hermanos encarnados.
 
Pregunta: La mistificación del médium directamente, ¿signi­fica descuido e indiferencia por parte de sus guías espirituales?
Ramatís: Es el fruto de las circunstancias naturales creadas por el mediador, o de aquellos que creen que la sesión espirita es un espectáculo para impresionar al público. El espíritu mistifica­dor siempre aprovecha el estado del alma, la ingenuidad o la va­nidad del médium para poder mistificar. Pero os podemos asegurar que la mistificación no tiene relación con los mentores del médium, y aunque no puedan o no deban intervenir, hacen todo lo posible para que sus intérpretes redoblen la vigilancia y sensibilidad psíquica, para que se fortalezcan en el futuro. La mayoría de las mistificaciones se deben al amor propio exagerado, al prejuicio mental y al exceso de confianza del mé­dium en el intercambio tan complejo y mañoso con el plano in­visible, abandonándose displicentemente a la práctica de su facul­tad mediúmnica.
 
Pregunta: Basándonos en vuestras palabras, suponemos que la mayoría de los médiums pueden ser mistificados, ¿no es ver­dad? Algunos colegas espiritas nos explican que la mistificación en algunos casos tiene por objetivo principal combatir la vanidad del médium. ¿Qué fundamento tiene este concepto?
Ramatís: Los mentores de elevada estirpe espiritual jamás pro­mueven acontecimientos deliberados sobre mistificación mediúm­nica, ni aun sirviendo para advertir al médium vanidoso en forma educativa ¡Es el propio médium quien ofrece la oportunidad para su perturbación o la presencia indeseable de dichas entidades en su trabajo! Algunas veces, la base de la mistificación es kármica, por eso el médium no consigue liberarse de los adversarios del pasado, que lo importunan en todo momento, procurando mistificarlo de cualquier modo para dificultarle la recuperación espiritual en la tarea ardua de la mediumnidad.
 
No creemos que la vanidad de los médiums desaparezca por­que sean víctimas de mistificación correctiva; en general, cuando comprueban que fueron eludidos por los desencarnados, se sienten profundamente heridos en su amor propio y se rebelan contra su propia facultad mediúmnica. En muchos casos, el médium misti­ficado y rebelado, por la decepción de haber sido humillado en la mistificación, desiste más rápido de la tarea mediúmnica que lo ayudaba a amortizar la deuda kármica, terminando por correspon­der perfectamente a los propósitos maquiavélicos de sus persegui­dores del Más Allá. Algunos médiums abandonaron las prácticas mediúmnicas, alegando que fueron traicionados en su buena inten­ción y no recibieron la debida recompensa de lo Alto, que espera­ban oportunamente.
 
Son raros los que admiten honradamente que día más o día menos pueden ser mistificados, no por culpa de los mentores, sino por su imprudencia, descuido, vanidad o intereses personales que a veces les domina, ofreciendo oportunidades magníficas para la infiltración de los espíritus livianos, irresponsables y malévolos en el ejercicio de la mediumnidad. Los desocupados del Más Allá de la tumba vigilan astutamente cualquier brecha vulnerable que se produzca en el carácter del médium, perturbación que tuviera en el trabajo o en el trato con la familia, para poder interferir en esa virtual caída de frecuencia vibratoria espiritual y lograr la tan de­seada mistificación, que más tarde desanima, decepciona o debili­ta la confianza.
 
La mistificación todavía significa la determinada cuota de sacrificio en la práctica mediúmnica, tal como sucede en ciertas profesiones humanas, que a través del tiempo van elimi­nando ciertas equivocaciones que fueran patrimonio de los pri­meros pasos, hasta que se afirman definitivamente en su renglón profesional.
 
Pregunta: ¿Qué medio resulta más eficiente para que el me­diador se pueda librar de la mistificación?
Ramatís: Sin lugar a dudas, es la conducta moral y la integra­ción incondicional a los preceptos sublimes de la vida espiritual superior. Si el médium conjuga todos sus actos y subordina sus pensamientos a la directriz doctrinaria del Cristo-Jesús, se ha de ligar definitivamente a las entidades superiores, responsables por el desenvolvimiento de la humanidad terrena, que lo inmunizarán contra los espíritus maquiavélicos. La paciencia, la bondad, el des­interés, la renuncia, la humildad y el amor son las virtudes que atraen a los espíritus buenos y sinceros, absolutamente incapaces de actuar capciosamente o con intenciones subversivas.
 
Las intromisiones de los espíritus indeseables en el ejercicio mediúmnico es la causa de la distracción del médium, que impru­dentemente abre su puerta psicofísica a los irresponsables del mun­do invisible. La disculpa que ofrecen ciertos médiums es que, a pesar de su buena intención en el trabajo, no es lo suficiente para poder liberarse de los espíritus maquiavélicos, juguetones e ines­crupulosos, que actúan contra todas las criaturas interesadas por la liberación del hombre. Muchos médiums bien intencionados no pueden sustraerse de la vanidad, ignorancia, fanatismo o resul­tan demasiado fanáticos, cuando no personalistas, ofreciendo el camino propicio para que los desencarnados perversos les pertur­ben en su función de intermediarios con los espíritus. A los espíri­tus sagaces, malos y pervertidos poco les importa las buenas in­tenciones de los encarnados, les interesa únicamente descubrir el defecto moral, la ingenuidad mental o la confianza tonta de aque­llos que se entregan al servicio superior. No es bastante que el médium posea un objetivo bueno, para liberarse de cualquier mis­tificación del Más Allá, es necesario que comprenda que los es­píritus astutos, capciosos y crueles gozan de la regalía de ser in­visibles.
 
Además, Allan Kardec trató cuidadosamente el aspecto de la mistificación en el Libro de los Médiums, después que hubo in­dagado a los espíritus sobre ese problema, recibiendo la siguiente respuesta: "Me parece que podéis encontrar la respuesta en todo aquello que se os ha enseñado. Si es cierto, hay para esto un medio muy sencillo: es no pedir al Espiritismo más que aquello que puede y debe daros ya que su objeto es el mejoramiento moral de la humanidad; si no os separáis de esto, nunca seréis engañados, porque no hay dos modos de comprender la verdadera moral, la que puede admitir todo hombre de buen sentido".
 
"Los espíritus vienen a instruiros y a guiaros por el camino del bien y no por el de los hombres y de la fortuna, o para ser­viros en vuestras mezquinas pasiones. Si nunca se les pidiera nada trivial o que esté fuera de sus atribuciones, no daría motivo a los Espíritus mentirosos, de donde debéis sacar en consecuencia que el que es mistificado es porque lo merece". (Cap. XXVII, Tópi­co 303: "De las Mistificaciones".)
 
Pregunta: El guía, en caso de mistificación, ¿deja de interve­nir en favor de su médium?
Ramatís: El principal objetivo de la pedagogía espiritual es conducir al hombre a su perfeccionamiento angélico, dado que en su intimidad permanece indestructible la centella espiritual, que es la emanación del Creador. La función del mundo físico, astral y mental, es proporcionar a las almas la oportunidad de volverse conscientes de sí mismas, aunque existan aparentemente separa­das, pero todas son oriundas de la misma fuente creadora.
 
Los caprichos, el prejuicio, la negligencia y el descuido a los consejos espirituales, significan los pecados de los seres, pero Dios los tolera porque representan la fase del proceso evolutivo, en cuya lucha heroica van tomando conocimiento de sí mismos y deshacién­dose de los prejuicios y equívocos que retardan el ascenso angé­lico. El hombre debe decidir conscientemente sobre todo cuanto lo satura en la vida transitoria y material, pues la liberación de las ilusiones de la carne debe efectuarse sin violencia o imposiciones gravosas, que lo empujan hacia el frente mas no lo esclarecen de la verdad.
 
Los pecados, que son combatidos y censurados por todos los instructores religiosos, apenas son los equívocos del alma titubean­te en su marcha por los largos caminos planetarios. Así como el joven estudiante reconoce y lamenta más tarde los errores come­tidos en las pruebas de su examen colegial, señalados por el pro­fesor, el espíritu del hombre lamenta después el tiempo perdido en sus equívocos espirituales, haciendo todo lo posible para re­cuperarse de los deslices condenables.
 
Tampoco es posible cultivar flores hermosas sin que primero sepultéis las raíces en el suelo abonado con desperdicios repug­nantes, y el espíritu del hombre también desenvuelve sus poderes y alcanza su gloria angélica después de consolidarse en el seno de la materia inferior de los mundos planetarios. Las equivocaciones, mistificaciones o contradicciones espirituales de muchos médiums, son el fruto de sus deslices e imprudencias cometidas en el pasa­do, cuando hirieron a esas almas, que hoy los mistifican y se vengan desde el Más Allá. La mistificación, en ese caso, es el efecto de la Ley del Karma, en donde dice: "La siembra es libre, mas la co­secha es obligatoria".
 
Pregunta: El médium, ¿podría liberarse de la mistificación, si se apartara a los espíritus que la provocan?
Ramatís: Es un problema que no se soluciona apartando sim­plemente a los espíritus mistificadores, pues dicha separación debe incidir directamente con la renovación moral del médium y del sincero perdón de las entidades que actuaban sobre ellos. Confor­me sabéis, las moscas se apartan cuando se cura la herida y no por espantarlas. Generalmente es mistificado por sus verdugos o víctimas del pasado; debiendo demostrar su sincera humildad y su amor para quienes lo hieren, tanto como él hirió en otras vidas.
 
Los espíritus adversos, del pasado obtienen mayor éxito en su empresa malhechora cuando sus víctimas poseen la facultad mediúmnica de "prueba", que les vuelve el periespíritu más hacia "este lado" y facilita la acción obsesiva. Las entidades perversas tratan de acentuarle la vanidad, el amor propio, el capricho, el or­gullo, la falsa modestia y demás defectos que puedan exaltar la personalidad del médium, él que valoriza por demás su mediumnidad, dejándose vencer por el delirio de auto-suficiencia y se im­permeabiliza a las intuiciones benefactoras de sus guías. Algunos médiums imprudentes y vanidosos rechazan cualquier advertencia ajena, como también confunden la humildad con su propia igno­rancia. Se vuelven petulantes dejándose dominar por el "máximo de animismo", por su auto-exaltación, y no esconden el despecho contra aquellos que osan dudar de su mediumnidad.
 
No tardan en perturbar la armonía del ambiente que frecuen­tan volviéndolo un clima de opresión y ansiedad, provocando la división entre los menos conocedores de la doctrina espirita. Cuan­do no recibe la lisonja a la que se creen merecedores, o los demás compañeros le subestiman el prestigio y el tenor de los mensajes, entonces se mudan con armas y bagajes hacia otro ambiente es­pirita, a fin de encontrar la compensación deseada.
 
Con ese cambio poco provechoso, que es fruto del inconformismo y del anonimato, la facultad mediúmnica pierde la fluen­cia natural y comienza a dominar el animismo incontrolable o la fascinación solapada de los elementos de las sombras. La poca paciencia, la indisciplina e irreflexión terminan por desanimar has­ta a sus propios guías, que no pueden invertir su precioso tiempo junto al médium que sólo se preocupa de su prestigio personal en detrimento del servicio benefactor hacia el prójimo.
 
Pregunta: El médium que en este momento recibe vuestro pensamiento, ¿también podría ser mistificado?
Ramatís: ¿Por qué no? No lo consideramos con más privile­gio que los otros médiums, pues no deja de ser un espíritu endeu­dado y que por eso tiene la mediumnidad de "prueba", a fin de recuperarse de su orden kármico. Siempre que desatienda su con­ducta moral y falsee sus intenciones espirituales, seguro que será el blanco de los espíritus maquiavélicos y mistificadores, que ha­cen todo lo posible desde el Más Allá para neutralizar el servicio mediúmnico benefactor para la Tierra. El intercambio que el sen­sitivo efectúa con nosotros es apenas el "beneficio" que lo Alto le concedió para su recuperación espiritual; pero no creáis por eso que está exceptuado de los experimentos y rectificaciones kármicas junto a su familia, de sus amigos, de su raza y en la sociedad de que forma parte.
 
Evidentemente, su primera obligación es sustentar al grupo familiar y cumplir con sus obligaciones sociales; después atender sus deberes de la mediumnidad hacia el prójimo. Sin embargo, es igual a cualquier médium, pues le cabe ejercer vigilancia sobre sus pensamientos y debe ejercitar las virtudes superiores en su corazón. Ha de vivir correctamente por encima de cualquier resabio de vanidad personal, si desea garantizar los principios espiritua­les de los mensajes que le enviamos e impedir que las entidades subversivas deformen nuestros pensamientos.
 
La facultad mediúmnica es el medio que faculta a los des­encarnados para la realización del servicio útil al prójimo, pero el médium que intercambia los principios elevados de lo Alto nece­sita vivir en absoluta armonía con aquello que le fluye para los encarnados, si no quiere volverse el muñeco de los espíritus livia­nos, irresponsables y mal intencionados. Cualquier médium dis­traído de sus obligaciones comunes y ligado a las aventuras poco dignas, no es más que un candidato favorable para la mistificación del mundo invisible.
 
Pregunta: ¿No sería posible que a vuestro médium, a pesar de su buena voluntad, de la conducta regular y del esfuerzo sin­cero que realiza para captar vuestros pensamientos, lograra interferirlo alguna entidad experimentada en el campo científico, filosófico y de intelecto avanzado, que viniese a mistificar por la interposición de las ideas corruptoras o capciosas de vuestros mensajes?
Ramatís: Ese es uno de los motivos principales del por qué deseamos fluir nuestros pensamientos a través de un médium in­tuitivo que sea estudioso, sutil, bien intencionado y trabajador, en vez de hacerlo por un médium sonambúlico como si fuera una sim­ple máquina, sin voluntad propia en el intercambio mediúmnico. Nuestros mensajes fueron transmitidos a través de este sensitivo después que comprobamos su capacidad para recibirlos. Tratamos siempre de guiarlo en el buen desempeño de su misión; sin embargo, a pesar de nuestra intensa vigilancia, cariño y asistencia, no podrá liberarse de la mistificación, cuando decida dejar todo a nuestro cargo y se desvié de la ruta programada en el Espacio, antes de su actual encarnación.
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Pregunto: ¿es la mistificación una preocupación solamente de los médiums y espiritistas? Tenemos claro que las manifestaciones espirituales son provocadas por los Espíritus y que estas se hallan en todas las manifestaciones religiosas y de culto en la forma de un fenómeno sutil o de características palpables (materialmente hablando). La Iglesia Católica es excelsa meticulosa a la hora de evaluar todo fenómeno que ocurre en el seno del clero, ningún "milagro" o intercesión recibe el mérito si primero no sobrevive a todas las pruebas necesarias para después aceptarlo y avisar a la feligresía que efectivamente se puede confiar y compartir testimonio del hecho; me hubiese gustado traer más ejemplos de este celo, nada más que no conozco otras instituciones que cuestionen y sometan a examen exhaustivo las manifestaciones sin caer en las exageraciones de la superstición y el preconcepto, pero ¿la Iglesia es mediumnista o espiritista? Y dado que no es lo uno ni lo otro, ¿por qué razón ha de cuidarse de la mistificación? La respuesta es simple: los Espíritus y los fenómenos espirituales están presentes en todo y por tal motivo, todo es una oportunidad a la mistificación dentro y fuera de la religión, el culto religioso o el ejercicio de la mediumnidad. Todos deben preocuparse y tomar la precaución, llevar la sana conducta, no desviar la espiritualidad y examinar minuciosamente la coherencia de las directrices que por una u otra vía hacen descender al plano de la materia los Espíritus como los hombres. Simplemente tengan en cuenta esta situación, piensen en eso.

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«Aparte del Espíritu protector ¿está unido un mal Espíritu a cada individuo, con miras a incitarlo al mal y darle ocasión de luchar entre el bien y el mal? 
- "Unido" no es la palabra exacta. Bien es verdad que los malos Espíritus tratan de desviar del camino recto al hombre cuando se les presenta la oportunidad: pero si uno de ellos se apega a un individuo, lo hace por determinación propia, porque espera que el hombre le haga caso. Entonces se desarrolla una lucha entre el bueno y el malo, y la victoria corresponderá a aquel cuyo dominio el individuo entregue»
Libro de los Espíritus, cuestión 511.
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