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Alianza Naiguatá
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Terapéutica exótica de las bendiciones, exorcismos y simpatías

el Sáb Ene 21, 2017 12:07 pm
 
LA TERAPÉUTICA EXÓTICA DE LOS BENZIMIENTOS, EXORCISMO Y SIMPATÍAS
 
Pregunta: ¿Qué podéis decimos sobre el tradicional benzimento o cura del llamado "mal de ojo" en los niños, que es tomado muy en serio en muchos hogares, pero muy repudiado y tildado de tontería por la ciencia académica?
Ramatís: La mayoría de las madrecitas confían en la cura del "mal de ojo" por medio del benzimento, y adjudican a dicho "mal de ojo", la apatía, somnolencia, melancolía, inquietud, tristeza e in­apetencia, de sus bebés queridos. Son perturbaciones mórbidas que se atribuyen a la proyección de los fluidos de la envidia, los celos o los despechos, dirigidos por las personas de "mirar fuerte". Además, no desconocéis el caso de las aves, animales y flores, que se abaten, enferman y marchitan, después que ciertas personas de "miradas rui­nes" las desean o envidian.
 
Aunque la medicina y los científicos terrenos consideren el "mal de ojo" como una vieja y tonta superstición, la verdad es que se ejerce disciplinado por leyes tan lógicas como las que coordinan el curso y la estabilidad de las órbitas electrónicas en lo íntimo de los átomos. Los fluidos etéricos y maléficos proyectados por las personas envidiosas, celosas o despechadas, pueden acumularse en el periespíritu indefenso de los niños y atizarles el doble etérico, perturbando el funcionamiento normal de los "chacras" o centros de fuerzas etéricas.
 
El "chacra esplénico" situado a la altura del bazo, en el doble etérico, es el responsable por la vitalización y pureza sanguínea; es el centro etérico que más sufre y perturba bajo los impactos ofensivos de los malos fluidos, pues reduce la entrada del flujo pránico, y afecta la salud del niño, quien pierde la euforia de vivir, se pone triste y melancólico. Restringiendo el tono energético del metabolis­mo etéreo o magnético vital, el periespíritu también se perturba en su intercambio con la carne, en su defensa natural. El fenómeno del "mal de ojo", "mirada fuerte" o también llamado "quebranto", nos recuerda lo que sucede con ciertas flores tiernas y sensibles, que se marchitan prematuramente bajo las emanaciones pútridas de los pan­tanos.
 
Y el benzimento es el proceso benéfico que expurga o disuel­ve la carga fluídica generada por el "mal mirar" sobre la criatura indefensa; este fenómeno, no siempre es provocado por envidias o ce­los; el mal puede provenir de personas que posean mirada fuerte y que, en forma inconsciente, provoquen el "mal de ojo". El que cura dicho mal, bombardea y desintegra la masa de fluidos perniciosos de­positados sobre la criaturita o seres afectados, desobstruyéndoles la circulación etérica. Aunque los sentidos físicos del hombre no pue­dan registrar objetivamente el proceso terapéutico de eliminación del mal, lo cierto es que la criatura se recupera, luego de ser sometida al benzimento.
 
Nota del Médium: En nuestra familia existe un caso algo singular y similar al género comentado por Ramatís.  Una de nuestras sobrinas, niña robusta y atrayente, fue ganadora en un concurso de belleza y fortaleza infantil, aquí, en Curitiba; al día siguiente amaneció triste, apática y somnolienta. Rechazó los alimentos y golosinas, y no quiso jugar, quedando en un estado de total indiferencia. En fin, una señora de edad, vecina nuestra, dijo que era un "mal de ojo" debido a la envidia y despecho ajeno a causa del éxito obtenido en el concurso citado. El caso es que, ella curó a la enferma. Entonces, la tristeza, somnolencia y apatía desaparecieron como por encanto.
 
Pregunta: ¿Es verdad que llevando la prenda de vestir del "da­ñado", éste puede llegar a curarse, como si estuviera presente?
Ramatís: Considerando que la materia es energía, resulta obvio que todos los objetos y cosas del mundo material emiten ondas "elec­tromagnéticas" y radiaciones de su cuerpo o doble etérico, fenómeno que dio nacimiento a la ciencia de la Radiestesia, o sea, él estudio y la investigación de las emanaciones radioactivas. Conforme expli­camos en esta obra, el radiestesista sensible consigue identificar las en­fermedades ajenas y prescribe el medicamento necesario, ya sea por el examen personal, como por la auscultación de un poco de cabellos, un anillo, un pañuelo, o cualquier otro efecto personal del enfermo.
 
En el caso de "quebrar" el mal por medio de la prenda del niño, el entendido, comúnmente llamado "curandero", potencializa el doble etérico de la prenda efectuando el exorcismo fluídico, puesto que acelera el circuito magnético con fines dispersivos en el foco viru­lento. Atrae las energías fluídicas beneficiosas y las concentra en la prenda citada, dinamizándola por su voluntad y en base a su gran entrenamiento. Entonces, cuando la ropa es colocada en la cabeza del niño que posee el mal, el potencial vigoroso concentrado por el "curandero" o especializado, dispersa las fuerzas dañinas, de manera parecida a la forma como actúa el reactor atómico cuando activa y acelera las órbitas electrónicas, en el seno nuclear de los átomos.
 
Cuando la Ciencia terrena comprenda la contextura sutilísima del doble etérico y de la fisiología de los chacras, cuyo cuerpo im­ponderable es la fuente del ectoplasma mediúmnico, entonces podrá solucionar innumerables incógnitas en la esfera de la patología hu­mana, dado que identificará desde el mecanismo oculto de la acción hipnótica, el centro mórbido de la epilepsia, la base imponderable de las premoniciones y la naturaleza etérica de ciertos virus y bacilos desconocidos, muy afines a ciertas molestias de cura dificultosa, como es el cáncer.
 
Pregunta; En uno de los capítulos de esta obra, manifestasteis que el benzimento, la simpatía y el exorcismo pueden curar a los enfermos sensibles a esa terapéutica rara. ¿Podríais explicamos mejor este fenómeno de cura?
Ramatís: Aunque la medicina académica explique científica­mente todas las molestias, hay ciertas enfermedades, en particular las de la piel, que son curables por los procesos del benzimento, la simpatía, el exorcismo o los pases mediúmnicos. No hay nada de mis­terioso en esa técnica terapéutica, pues el entendido o pasista proyecta sobre el enfermo su magnetismo híper-dinamizado por su voluntad y fuerza espiritual.
 
En verdad, existieron desde tiempos inmemoriales personas que curaban eczemas, heridas malignas, manchas, verrugas y demás ex­crecencias que afectan al cuerpo humano. Otros sabían eliminar los bichos y enfermedades del pelo del animal, y el benzimento era practicado para eliminar el "mal de ojo", cuyos fluidos ruines podían afectar por igual personas, vegetales y aves.
 
Pregunta: Sin embargo, los científicos terrenos dicen que todo eso son leyendas y supersticiones tontas. ¿Qué nos decís?
Ramatís: En el siglo actual, estas prácticas están bastante redu­cidas porque el hombre moderno, además de su descreencia habitual, y de su cientificismo vanidoso del siglo atómico, se "cierra" negativa­mente a la acción beneficiosa de los fluidos y energías que le son proyectados por los procesos ocultos del exorcismo, la simpatía o el benzimento.
 
El individuo demasiado racionalista es esclavo de su personalidad y se envanece de su intelecto. De esa forma se vuelve impermea­ble a la terapéutica mencionada, cuyo proceso esotérico es sensibilí­simo y exige mucha receptividad magnética. Además, la actitud de "fe" y de "humildad", favorecen a ciertas criaturas, que obtienen así el éxito cuando se someten a los tratamientos magnéticos o los ho­meopáticos. La "fe" y la "humildad" amplían o aumentan su recep­tividad y absorción del flujo de las energías curativas que les son transmitidas durante el tratamiento.
 
Pero también sucede, que los enfermos, en general, buscan a los "curanderos" o entendidos, cuando ya están totalmente desilusiona­dos de la farmacología y de la medicina del mundo. Recurren a esa terapéutica después que se han saturado de inyecciones, pomadas, sulfas, antibióticos y drogas alopáticas, algunas de las cuales son ofen­sivas para la naturaleza psíquica del hombre. Pero entonces, puesto que están minados por los remedios violentos que provocan nuevas intoxicaciones, se vuelven refractarios al proceso delicado del trata­miento fluídico. De esa forma, una eczema de naturaleza mórbida "fluídica" o psíquica, se vuelve resistente a los benzimentos, porque su erupción fue agravada por los medicamentos agresivos e irritantes.
 
Sin lugar a dudas, debemos aclamar a la medicina moderna, por su esfuerzo para solucionar las afecciones cutáneas, y por la tarea profiláctica contra los tratamientos peligrosos, antihigiénicos y supers­ticiosos, propios de los curanderos ignorantes o farsantes, que negocian con el dolor humano.
 
Como las eczemas tienen su causa principal en los malos fluidos psíquicos producidos por el mismo enfermo, son en general incura­bles por los métodos tradicionales de la medicina académica. A pesar de la crítica de los médicos contra el empirismo terapéutico de los benzidores o pasistas, esas infecciones ceden y desaparecen bajo la terapia de los benzimentos, los pases o los exorcismos, porque el mag­netismo vivificante dispersa los fluidos ruinosos concentrados en la parte afectada.

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«Aparte del Espíritu protector ¿está unido un mal Espíritu a cada individuo, con miras a incitarlo al mal y darle ocasión de luchar entre el bien y el mal? 
- "Unido" no es la palabra exacta. Bien es verdad que los malos Espíritus tratan de desviar del camino recto al hombre cuando se les presenta la oportunidad: pero si uno de ellos se apega a un individuo, lo hace por determinación propia, porque espera que el hombre le haga caso. Entonces se desarrolla una lucha entre el bueno y el malo, y la victoria corresponderá a aquel cuyo dominio el individuo entregue»
Libro de los Espíritus, cuestión 511.
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