Espiritismo Venezolano y sus Cortes
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¿A donde vamos cuando morimos?

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¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Socrates el Vie Abr 22, 2016 1:12 pm

Buenas tardes

Justo ayer falleciò el hermano de un amigo, tenìa de cancer solo tenìa 16 años, vi como este chamo lucho por su vida, incluso toda la morfina que le pusieron y los calmantes para que se relajara y no sufriera , no le hicieron perder la fe de que iba a recuperarse.

Lo dramatico para mi era verlo luchar por su vida y su fe puesta en Dios, pero al final muriò por una metastasis en los pulmones que lo hicieron irse.

Ante todo lo que paso me preguntaba

¿A donde vamos cuando morimos?
¿Por que hay espiritus que se quedan para siempre y no reencarnan? ( por ejemplo los que se aparecen en las materias , don Nicanor Ochoa, La India Tibisay etc ) Estos espiritus no reencarnaron?
¿sera que esta la opciòn de querer reencarnar, o querer quedarte en portales?

¿A donde fue el hermano de mi amigo? esta en un limbo? .

Gracias

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Alianza Naiguatá el Vie Abr 22, 2016 11:16 pm

Es un poco exagerado decir "para siempre" considerado que nosotros tenemos un tiempo limitado de vida y quizá dentro de 100 años ya ni exista el culto ni los personajes nombrados sean pronunciados nunca más. A los años que lleva de existir el culto, mira cuán desviado está por lo que puede decirse que el verdadero culto en el campo terreno va orillas a su extinción si no hay reversión de los nefastos productos de esa creación teratológica.

Para muchos hoy todavía hay cristianismo y otras religiones que han sido terriblemente mutadas a lo largo del tiempo, para mí, se preservó el nombre pero con un producto muy diferente. Hay posibilidad de que eso también suceda aquí, especialmente si la esperanza es la tradición oral que difunde mucha información equivocada y fantasiosa que es lo que por tendencia New Age ha conducido a las filosofías milenarias a convertirse en una moda estéril.

Por esa razón decir que se quedan para siempre es un tanto especulativo, sobre eso no se tiene certeza ni tampoco la razón por la cual se mantienen en ese estado aunque la teoría dice que, la reencarnación puede ser voluntaria para unos Espíritus e impuesta para otros; esto es, cuando un Espíritu solicita el adelanto de su reencarnación o cuando llega y este todavía no quiere asumir una vida corpórea. Los Espíritus que no reencarnan y se encuentran en una misión espiritual se les denomina generalmente "encantados" y las reencarnaciones no ocurren todas en este planeta, ni siquiera la mayoría, sino que el Espíritu va de aquí para allá, y eventualmente nace aquí y tiempo después vuelve a nacer, pero no siempre será aquí.

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por jjgarciac el Sáb Abr 23, 2016 9:34 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Buenas tardes
Justo ayer falleciò el hermano de un amigo, tenìa de cancer solo tenìa 16 años, vi como este chamo lucho por su vida, incluso toda la morfina que le pusieron y los calmantes para que se relajara y no sufriera , no le hicieron perder la fe de que iba a recuperarse.
Lo dramatico para mi era verlo luchar por su vida y su fe puesta en Dios, pero al final muriò por una metastasis en los pulmones que lo hicieron irse.
Ante todo lo que paso me preguntaba
¿A donde vamos cuando morimos?
¿Por que hay espiritus que se quedan para siempre y no reencarnan? ( por ejemplo los que se aparecen en las materias , don Nicanor Ochoa, La India Tibisay etc ) Estos espiritus no reencarnaron?
¿sera que esta la opciòn de querer reencarnar, o querer quedarte en portales?
¿A donde fue el hermano de mi amigo? esta en un limbo? .
Gracias

  Saludos cordiales, estimado Socrates. Muchas teorías emanan al respecto, de las diversas preguntas que enunciaste. Hasta donde tengo entendido, eso va a depender muchos factores, tales como: ciclo de reencarnaciones vividas, pruebas superadas, evolución alcanzada, modo de vivir, etc, etc, etc. Sin embargo, citaré a continuación algunas respuestas de Entidades Espirituales evolucionadas en diversos mediums, expuestas en el Libro de los Espíritus de Allan Kardec.

  ¿En qué se transforma el alma en el instante de la muerte?
  -Vuelve a ser Espíritu, vale decir, reingresa al Mundo de los Espíritus, que temporariamente había dejado.

  ¿No se lleva el alma nada de este mundo?
  -Sólo el recuerdo, y el deseo de ir a un mundo mejor. Aquel recuerdo está pleno de dulzura o de amargura, según sea el empleo que haya hecho de la vida. Cuanto más pura es, mejor comprende la futilidad de lo que en la Tierra ha dejado.

  ¿Es dolorosa la separación del alma del cuerpo?
  -No. El cuerpo muchas veces sufre más en el transcurso de la vida que en los instantes de la muerte. El alma ya no participa ni siente en tales momentos. Los sufrimientos, que en ocasiones se experimentan durante el proceso de la muerte, son un goce para el Espíritu, el cual ve llegar el término de su exilio. En la muerte natural, la que sobreviene por agotamiento de los órganos como consecuencia de la edad, el hombre deja la vida sin caer en la cuenta de ello. Es una lámpara que se apaga por falta de combustible.

  ¿Cómo se opera la separación del alma y el cuerpo?
  -Habiéndose roto los vínculos que la retenían, ella se desprende.

 ¿La separación ¿se lleva a efecto de manera instantánea, por una transición brusca? Entre la vida y la muerte ¿hay una línea de demarcación netamente trazada?
  -No. El alma se desprende en forma gradual, no escapa como un pájaro cautivo que ha sido devuelto súbitamente a la libertad. Los dos estados se tocan, confundiéndose. Así, el Espíritu se desprende poco a poco de sus ataduras: éstas se sueltan, no se quiebran. Durante la vida el Espíritu se halla ligado al cuerpo por su envoltura semimaterial, o periespíritu. La muerte destruye sólo al cuerpo y no a esa segunda envoltura, la cual se separa del cuerpo cuando cesa en éste la vida orgánica. La observación ha probado que en el proceso de la muerte el desprendimiento del periespíritu no se opera súbitamente por completo. Sólo se realiza en forma gradual y en un plazo muy variable, según los individuos. En algunos es bastante rápido, y se puede afirmar que tal proceso de liberación, se cumple en unas pocas horas. Pero en otros -sobre todo en aquellos cuya vida ha sido enteramente material y sensual- el desprendimiento es mucho menos rápido y en ocasiones se prolonga por días, semanas y hasta meses, lo que no implica que haya en el cuerpo la menor vitalidad ni la posibilidad de un retorno a la vida, sino que persiste una simple afinidad entre el cuerpo y el Espíritu, afinidad que siempre se halla en relación con la preponderancia que el Espíritu dio a la materia en el transcurso de la vida. En efecto, es razonable pensar que cuanto más se haya identificado el Espíritu con la materia tanto más laborioso le será el separarse de ella, mientras que la actividad intelectiva y moral y la elevación de pensamientos operan un principio de despren-dimiento, incluso durante la vida del cuerpo, y cuando llega la muerte, la separación es rápida. Este es el resultado de los estudios hechos sobre todos los individuos observados en el momento de la muerte. Esas observaciones prueban, inclusive, que la afinidad que en algunas personas subsiste entre el alma y el cuerpo es a veces sobremanera penosa, por cuanto el Espíritu puede sentir el horror de la descomposición de la materia. Este caso es excepcional y propio de ciertos géneros de vida y de algunos tipos de muerte. Se presenta en ciertos suicidas.

  La separación definitiva del alma y del cuerpo ¿puede tener lugar antes de haber cesado por completo la vida orgánica?
  -Durante la agonía, en ocasiones el alma ha abandonado al cuerpo. Sólo queda entonces la vida orgánica. El hombre no tiene ya conciencia de sí mismo, y no obstante le resta aún un soplo de vida. El cuerpo constituye una máquina movida por el corazón, y existe en tanto el corazón hace circular sangre por las venas, no necesitando al alma para ello.

  ¿Qué sensación experimenta el alma en el instante en que vuelve en sí en el Mundo de los Espíritus?
  -Ello depende. Si practicaste el mal con el deseo de realizarlo, te sientes en el primer momento muy avergonzado de haberlo hecho. Pero es muy diferente para el justo: el alma del justo está como aliviada de un gran peso, porque no teme ninguna mirada escrutadora.

  ¿Vuelve el Espíritu a encontrar de inmediato a aquellos que conoció en la Tierra y que murieron antes que él?
  -Sí, según el afecto que por ellos sentía y el que le profesaban a él. A menudo acuden a recibirlo al retornar al Mundo de los Espíritus y le ayudan a desprenderse de las envolturas de la materia. Además, vuelve a encontrar a muchos que había perdido de vista durante su estancia en la Tierra. Ve a los que están errantes y va a visitar a los que se hallan encarnados.

  En la muerte violenta o accidental, cuando los órganos todavía no han sido debilitados por la edad o las enfermedades, la separación del alma y el cese de la vida ¿tienen lugar de manera simultánea?
  -Por lo general ocurre así, pero en todos los casos el lapso que los separa es muy breve.

  Después de la decapitación, por ejemplo, ¿conserva el hombre durante algunos momentos la conciencia de sí mismo?
  -Muchas veces la conserva por algunos minutos, hasta que la vida orgánica se haya extinguido por completo. Pero, con frecuencia también, la aprensión de la muerte le ha hecho perder esa conciencia antes del instante del suplicio. Se trata aquí de la conciencia que el condenado puede tener de sí mismo, como hombre y por intermedio de los órganos, y no en cuanto Espíritu. Si no perdió esa conciencia antes del suplicio, puede, pues, conservarla unos pocos instantes, pero que son muy breves, y la conciencia cesa, por fuerza, con la vida orgánica del cerebro, lo que no implica por ello que el periespíritu se haya desprendido por completo del cuerpo. Antes al contrario, en todos los casos de muerte violenta, cuando ésta no es producida por la extinción gradual de las energías vitales, los lazos que unen al cuerpo con el periespíritu son más tenaces y el desprendimiento completo se opera con mayor lentitud.

  ¿Todos los Espíritus experimentan en el mismo grado y durante un lapso idéntico la turbación que sigue a la separación del alma y el cuerpo?
  -No, ello depende de su elevación. El que está ya purificado vuelve en sí casi inmediatamente, porque se ha desprendido de la materia durante la vida del cuerpo, al paso que el hombre carnal, cuya conciencia no es pura, conserva durante mucho más tiempo la impresión de esa materia.

 El conocimiento del Espiritismo ¿ejerce influencia sobre la duración más o menos prolongada de la turbación?
  -Una influencia muy grande, por cuanto el Espíritu comprende de antemano su situación. Pero, lo que más influye es la práctica del bien y la conciencia pura. En el momento de la muerte todo es al principio confuso. Hace falta al alma algún tiempo para recobrarse. Se halla como aturdida, al igual que el estado de un hombre que saliera de un sueño profundo y que tratara de darse cuenta de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado le vuelven conforme se va borrando el influjo de la materia de que acaba de desembarazarse, y a medida que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos. La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy variable. Puede ser de unas pocas horas como de varios meses, y hasta de muchos años. Aquellos en quienes es más breve son los que se han identificado en vida con su estado futuro, por cuanto comprenden de inmediato su situación. La turbación presenta circunstancias particulares, de acuerdo con el carácter de cada individuo y, sobre todo, según el tipo de muerte experimentada. En las violentas, producidas por suicidio o suplicio, accidente, apoplejía o heridas, etcétera, el Espíritu se encuentra sorprendido, asombrado, y no cree haber muerto. Así lo sostiene con terquedad. No obstante, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo, y no comprende que se haya separado de él. Acude junto a las personas a quienes profesaba afecto, les habla y no comprende por qué ellas no le oyen. Esa ilusión dura hasta que el desprendimiento del periespíritu se ha consumado. Sólo entonces el Espíritu se recobra y comprende que ya no forma parte de los vivientes. Este fenómeno se explica con facilidad. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu está aturdido por el brusco cambio que en él se ha operado. Para él, la muerte sigue siendo sinónimo de destrucción, de aniquilamiento. Ahora bien, como quiera que piensa, ve y entiende, en su opinión no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve dueño de un cuerpo similar al anterior, por su forma, pero cuya etérea naturaleza no ha tenido todavía tiempo de estudiar. Lo cree sólido y compacto como lo era el primero, y cuando se le llama la atención sobre este punto se asombra de no poder palparlo. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos noveles, que no creen estar dormidos. Para ellos, el sueño es sinónimo de suspensión de las facultades. Y puesto que piensan libremente y ven, en su concepto no se hallan dormidos. Algunos Espíritus presentan esta particularidad, aun cuando la muerte no los haya sorprendido en forma imprevista. Pero sigue siendo una particularidad más general en aquellos que, aunque enfermos, no pensaban que morirían. Se ve entonces el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si se tratara del de un extraño, y hablando de él como de una cosa que no le concierne, hasta el momento en que comprende la verdad. La turbación que sigue a la muerte no tiene nada de penoso para el hombre de bien. Es tranquila y semejante en todo a la que acompaña a un despertar apacible. En cambio, para aquel cuya conciencia no es pura, está llena de ansiedad y de angustias, que aumentan a medida que va comprendiendo su situación. En los casos de muerte colectiva se ha observado que todos los que perecen al mismo tiempo no siempre se vuelven a ver de inmediato. En la turbación que sigue a la muerte, cada cual va por su lado, preocupándose tan sólo de aquellos que le interesan.

  ¿Cómo puede acabar de depurarse el alma que no ha alcanzado la perfección durante la vida corporal?
  -Sufriendo la prueba de una nueva existencia.

  ¿De qué manera realiza el alma esta nueva existencia? ¿Por su transformación como Espíritu?
  -Al depurarse, el alma experimenta sin duda una transformación, pero para ello necesita la prueba de la vida corporal.

  El alma ¿tiene, pues, muchas existencias corpóreas?
  -Sí, todos tenemos muchas existencias. Los que afirmen lo contrario quieren manteneros en la ignorancia en que ellos mismos están: ese es su deseo.

  De este principio parece resultar que el alma, tras haber dejado un cuerpo, toma otro. Dicho de otra manera, reencarna en un nuevo cuerpo. ¿Así hay que entenderlo?
  -Evidentemente.

  ¿Cuál es el objetivo de la reencarnación?
  -Expiación, mejoramiento progresivo de la humanidad. Sin esto, ¿dónde estaría la justicia?

  El número de las existencias corporales ¿es limitado, o el Espíritu reencarna perpetuamente?
  -Con cada nueva existencia el Espíritu da un paso más por la senda del progreso. Cuando se ha despojado de todas sus impurezas ya no tiene necesidad de las pruebas de la vida corporal.


  Como verá, estimado Socrates, hay diversidad de posibles respuestas, en función de la experiencia corporal de la persona a quien menciona. Creo que, como seres humanos, podemos inferir en la mayoría de los casos, como puede ser ese proceso después de la muerte. Lo más idóneo sería que esa persona, si ya culminó su proceso de depuración y evolución con diversas encarnaciones, comunique todas estas experiencias; como ha sucedido en algunos casos. Yo, aconsejaría, iluminar el camino de este amigo que falleció, orar por él, pedir crecimiento, evolución y depuración de penas. Sería una extraordinaria y más eficiente forma de ayudarlo. Tal vez, ¿quien sabe?, pueda recibir respuestas más certeras al respecto de lo que pregunta. Realmente, a mi pensar, estas dudas no son fáciles de disipar para nadie. Espero lo aquí citado, le sea de provecho. Saludos cordiales.

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por jjgarciac el Sáb Abr 23, 2016 9:50 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
Es un poco exagerado decir "para siempre" considerado que nosotros tenemos un tiempo limitado de vida y quizá dentro de 100 años ya ni exista el culto ni los personajes nombrados sean pronunciados nunca más. A los años que lleva de existir el culto, mira cuán desviado está por lo que puede decirse que el verdadero culto en el campo terreno va orillas a su extinción si no hay reversión de los nefastos productos de esa creación teratológica.
Para muchos hoy todavía hay cristianismo y otras religiones que han sido terriblemente mutadas a lo largo del tiempo, para mí, se preservó el nombre pero con un producto muy diferente. Hay posibilidad de que eso también suceda aquí, especialmente si la esperanza es la tradición oral que difunde mucha información equivocada y fantasiosa que es lo que por tendencia New Age ha conducido a las filosofías milenarias a convertirse en una moda estéril.
Por esa razón decir que se quedan para siempre es un tanto especulativo, sobre eso no se tiene certeza ni tampoco la razón por la cual se mantienen en ese estado aunque la teoría dice que, la reencarnación puede ser voluntaria para unos Espíritus e impuesta para otros; esto es, cuando un Espíritu solicita el adelanto de su reencarnación o cuando llega y este todavía no quiere asumir una vida corpórea. Los Espíritus que no reencarnan y se encuentran en una misión espiritual se les denomina generalmente "encantados" y las reencarnaciones no ocurren todas en este planeta, ni siquiera la mayoría, sino que el Espíritu va de aquí para allá, y eventualmente nace aquí y tiempo después vuelve a nacer, pero no siempre será aquí.

  Saludos cordiales Alianza Naiguatá. Un punto interesantísimo ha tocado usted, me parece. Mi convicción quizás un poco distinta de la suya, radica en que nuestro culto se ha curtido de nuevas herramientas y de múltiples procesos aún desconocidos por muchos desde tiempos inmemoriables. Así como ha avanzado la proliferación de malos practicantes, también lo ha hecho el nacimiento y crecimiento de mejores religiosos y practicantes. Digamos que me gusta ver la cara más positiva de la moneda. Yo he podido percibir, sin miedo a equivocarme, que muchos mitos de las prácticas antiguas se han derribado y muchas nuevas y más eficientes prácticas han salido a la luz; muchas incluso que se consideraban prohibidas por razones religiosas. La tradición oral, ha transmitido igualmente muchos errores y creencias absurdas, de cuestiones que no es menester mencionar en este post, pero que han sido develadas con el pasar de los años. Hoy día tenemos mayor acceso a la información, mayor acceso a bibliografías de religiosos que dedicaron su vida a buscar respuestas a diversas interrogantes, e incluso, las misma entidades espirituales que han sufrido un proceso de depuración y crecimiento, nos han develado muchos misterios y nos han transmitido mucho conocimiento. Soy de los que piensa que el culto evoluciona por sí sólo. Aunque neguemos esa posibilidad, nuestros amados espíritus siguen evolucionando con nosotros. El ayudarnos, los provee de mejor y mayor conocimiento y al mismo tiempo nos ayuda a depurarnos y seguir creciendo nosotros. He visualizado miedo al cambio, negación a lo desconocido, apatía y falta de amor por el culto, falta de respeto por los practicantes y sobre todo, convicción exagerada ante los mensajes de distintas entidades espirituales sin evaluar su grado de evolución, nivel de encarnación logrado, capacidad del mediums, entre otros aspectos de interés. Así como, hay encarnaciones fidedignas y fieles, las hay de bajo nivel o de menor encarnación lograda, y por lo general, son estas quienes transmiten mensajes errados a nuestros practicantes e iniciados. ¿No ha notado que han despertado más mediums espirituales y se perciben dones más desarrollados que en tiempo pasado?. Eso para mí, es evolución.

  ¿Quien puede negar que hay materiales y herramientas actuales mucho más eficaces que las que se usaron años atrás?. ¿Existe alguna persona que conozca las reglas, prohibiciones y verdaderos límites de nuestro culto? ¡Lo dudo! Conozco muy pocos practicantes de nuestro amado culto que se preocupan por leer, por estudiar nuestras costumbres y por analizar cada vivencia. Hoy día lo más importante es encajonar a una entidad espiritual porque, ante la duda, es ésta quien las disipa. ¿Dónde queda nuestra responsabilidad en esta relación espíritu-hombre?. Se desconocen las historias más bellas de entidades muy conocidas dentro del culto a María Lionza, proezas, gustos y pare usted de contar. Nos establecemos límites absurdos, la mayoría de las veces, como si conociéramos todas y cada una de nuestras capacidades o la de las entidades espirituales que conocemos. Nos guardamos el conocimiento y negamos la orientación a personas que quizás están mejor preparadas que nosotros porque aún pensamos que somos mejor que otro por "saber más"; nos conformamos con conocer lo que nos transmiten de boca sin darnos cuenta que muchas veces ese conocimiento está desahuciado o incompleto; desestimamos muchas veces, otras experiencias, otros conocimientos porque simplemente no fue lo que yo ví ni lo que me enseñaron y pare usted de contar. Yo creo que otros cultos y religiones han avanzado mucho en estos menesteres y nosotros, nos negamos a que el nuestro, el autóctono, siga su proceso natural e imparable de evolucionar y crecer, positivamente hablando. Si algo admiro de otros cultos o religiones, es el orden con el cual han llevado sus conocimientos y convicciones, en la mayoría de los casos. Tal vez, el haberse organizado más temprano que nosotros haga la diferencia, porque sabido es, que nuestro culto no nació específicamente en la era de nuestras amadas tres potencias, por cierto. Yo creo, siendo muy sincero, que la razón de muchas prácticas desinfundadas, dentro del culto, obedece a nuestra falta de interés por crecer con fundamento y experiencia comprobada. Muchísima tela que cortar al respecto, considero. Es un tema excelente para un debate más profundo. Saludos cordiales y mi respeto para usted.

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Congo Nfinda el Sáb Abr 23, 2016 5:47 pm

Buenas tardes,

Bien tal como dice el hermano jjgarciac hay muchas teorías en dicho asunto, ninguna de ellas se a comprobado a ciencia cierta su veracidad, ello tambien varia mucho segun la creencia religiosa de cada quien basado en la fundamentacion de sus guías religiosos sean estos terrenales o espirituales. Muchos creen en las investigaciones kardecianas otros no. En particular le doy crédito algunas de las kardecianas basadas en mi experiencia en el mundo religioso que es bastante reducido comparado con otras personas que llevan muchos años en cosas de religion, claro que la gran mayoría no presta atencion a ese tipo de cosas porque están pendientes de otros objetivos religiosos. 

Pienso que para bajar un poco su preocupación en relación hacia donde vamos al morir? le recomiendo que se apegue a dios todo poderoso creador del cielo y la tierra, cada día o ocasionalmente haga sus oraciones respectivas segun sea el caso, invoquelo, planteele sus dudas, que seguro le responderá a su manera. 

Saludos...

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Socrates el Sáb Abr 23, 2016 9:16 pm

Dificil de entender esa filosofìa, yo preguntaba a donde iba el porque era muy joven, por lo que explica el asunto es bastante complejo. le doy las gracias por tomerse el tiempo en responder .

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Alianza Naiguatá el Sáb Abr 23, 2016 11:22 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Dificil de entender esa filosofìa, yo preguntaba a donde iba el porque era muy joven, por lo que explica el asunto es bastante complejo. le doy las gracias por tomerse el tiempo en responder .
El proceso es individual y va ligado a la condición de Espíritu de la persona. Aquí de hecho se debió citar fue extractos del libro El Cielo y el Infierno, que es el que se centra en qué sucede luego de la muerte u autores que trabajaron con los distintos médiums. En realidad, la edad, raza y sexo no determinan lugar, nada más la condición de ese Espíritu y la calidad de vida que tuvo; todos nacen con el tiempo medido, es decir, nadie vive más de lo que tiene que vivir aunque sí puede vivir menos de lo que debería (suicidio) y ahí se consideran las consecuencias como nefastas porque el Espíritu permanece errante por el periodo que no vivió desorientado sin el auxilio de quien lo saque de esa perturbación.

La muerte suele ser continuación de la vida por lo que los estados de tristeza perduran igual y lo que no se solucionó antes de morir, persiste. Para ahorrarte lectura existe el Código Penal de la Vida Futura, ahí se enumeran factores que determinan, según la mayoría de los Espíritus consultados, lo que afecta el estado de felicidad o sufrimiento y el destino de ese Espíritu en cuanto al espacio que ocupa. Nada más puedo decirte que simplemente el estado de los que desencarnan no es bueno y eso se comprueba en la saturación de Espíritus apegados al plano terrenal que deben ser atendidos con velas y rezos de manera permanente y no se elevan en todos los años de vida que la persona a través del culto los intente ayudar.

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por yemaya2222 el Sáb Abr 23, 2016 11:51 pm

Vamos a ver las entidades existen y existirán, las desvirtuaciones no hacen que las entidades dejen de existir, más cuando has personas q crean en ellas y sigan habiendo milagros con ellas y en su nombre que sean más reducidas las personas que practiquen el culto sin desvirtuaciones puede ser, pero que deje de existir no que deje de practicar se como es debido puede ser,
Ejemplo Dios existe y existirá la Virgen existe existirá la reina igual y los milagros están hay igual que José gregorii henandez.
La ignorancia puede desvirtuar un culto pero no dejan de existir, lo que puede dejar de existir las invenciones al no dar resultado y tengan que aprender a volver a hacerlo correctamente, Dios existe aunque el hombre se separe de el, y lo mismo pasa con las entidades

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Alianza Naiguatá el Dom Abr 24, 2016 12:09 am

Así como ha avanzado la proliferación de malos practicantes, también lo ha hecho el nacimiento y crecimiento de mejores religiosos y practicantes.
Yo no doy visto bueno a la proliferación en cuanto a población si no da buenos frutos. En el vídeo "origen de Umbanda" hecho por la Umbanda de Venezuela, liderada por Heber como sacerdote da espacio a los comentarios del Caboclo de las Siete Encrucijadas, y donde él dice "templo que crece despacio, eso tiene raíces, templo que crece rápido no tiene raíces y se desploma", eso es lo que sucede en este auge donde creo difícil que alguien refute que previamente al conocimiento y auge del culto, los que habían y estaban ocultos en su hermetismo tenían bien definidas sus virtudes, buenas y malas, y tenían una praxis que con fantasía o no, acogía menos confusión.
Vídeo, pueden ver a partir del minuto 9:48 el diálogo del caboclo siete encrucijadas.

Estadísticamente una población que crece rápido produciendo mal fruto por encima de la calidad se considera en degeneración. Si entran 10 y 5 son buenos, está polarizado, pero ya desde que de 10, 6 son malos, ya ahí va en degeneración. Ideal para mí es que entren 10 y 7 sean buenos, siendo ese el mínimo, caso contrario eso se perdió en la medida que se acerque a la media. ¿Sabe cómo han hecho los templos umbandistas? Un templo grande suele tener 40 personas, en contraste con el típico templo que alberga a mil personas, ¿por qué ese contraste? Porque en religión no deberían haber malos ejemplares. No todo el mundo nace para ser espiritualista ni sacerdote pero el exceso de libertad da la potestad a todo el mundo de aspirar al destino que no le pertenece y por ende, al no tener competencia para ejercer bien, hundirse dando mal ejemplo.
¿No ha notado que han despertado más mediums espirituales y se perciben dones más desarrollados que en tiempo pasado?. Eso para mí, es evolución.
Para mí eso siempre ha existido porque yo pertenecí desde el comienzo a una variante de médiums que no encajaban dentro de los cultos y religiones dogmáticas del espiritualismo pero que estaban muy bien descritos en el campo puro de la mediumnidad. Yo padecí lo que usted ha dicho, por el miedo y negación al avance pero el contacto con diversidad ha ido abriendo mentes. Yo vi esos médiums que hoy son novedad nada más porque hoy los están aceptando, pero que cuando ya Kardec era Kardec, ya estaban popularizados por toda Europa que era la cumbre de la civilización. En estos países de América y África, estos 2 continentes de donde provienen los cultos que hoy prevalecen, había otra cosa. El punto es que el problema no viene ligado a la ideología sino a la conducta como tal porque podemos tener las mentes más brillantes con las mejores ideologías y tener las facultades más excepcionales pero tener una escoria de ser humano en su parte intrínseca y dado que esto es un camino que se mide por calidad interna eso no sirve. 

El progreso verdadero en la práctica se mide por la calidad interior, que es virtud que tenían esos espiritistas de antaño por la dura vida que tuvieron y los hicieron ser gente humilde desde la médula. Hoy supera la prepotencia, vanidad y todo lo que ha protagonizado libros y libros que todos tienen que ver con el fracaso de los médiums que es el tema del siglo. En Brasil yo creo que dentro de las próximas décadas, todos los autores espiritas habrán hablado del fracaso de los médiums, y digo así porque unos no son activos pero los que están hasta ahora dedican todo su tiempo a tratar ese tema por encima de todos los demás y eso no sólo en el campo espirita, también en el campo umbandista y demás doctrinas que han proliferado y se han puesto todas de acuerdo en eso pese a que sean competidores.

hay algo que queda para reflexión profunda y es el hecho de que, cuando algo se ha hecho mal hay una tendencia a retroceder a las raíces para empezar de nuevo y hoy día se está glorificando la práctica de antaño por percibirse que se dejaron atrás elementos humanos indispensables a la calidad. Nos vemos en 40 días, ya que por el racionamiento, durante los próximos 40 días dudo tener la oportunidad de conectarme; sólo dispongo de horas nocturnas y la luz la van a sacar todas las noches.

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«Si me critican o si me enjuician porque la amo, no es un pecado amar a la madre del redentor, parecería que aman más al madero, a la cruz y a los clavos, que al mismo vientre que trajo al mundo a Nuestro Señor, eso no lo entiendo mas a mi Virgen yo si la amo, no son dignos los hombres que enjuician la voluntad del Creador».

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por jjgarciac el Dom Abr 24, 2016 10:39 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:El punto es que el problema no viene ligado a la ideología sino a la conducta como tal porque podemos tener las mentes más brillantes con las mejores ideologías y tener las facultades más excepcionales pero tener una escoria de ser humano en su parte intrínseca y dado que esto es un camino que se mide por calidad interna eso no sirve. 

El progreso verdadero en la práctica se mide por la calidad interior, que es virtud que tenían esos espiritistas de antaño por la dura vida que tuvieron y los hicieron ser gente humilde desde la médula. Hoy supera la prepotencia, vanidad y todo lo que ha protagonizado libros y libros que todos tienen que ver con el fracaso de los médiums que es el tema del siglo. En Brasil yo creo que dentro de las próximas décadas, todos los autores espiritas habrán hablado del fracaso de los médiums, y digo así porque unos no son activos pero los que están hasta ahora dedican todo su tiempo a tratar ese tema por encima de todos los demás y eso no sólo en el campo espirita, también en el campo umbandista y demás doctrinas que han proliferado y se han puesto todas de acuerdo en eso pese a que sean competidores.

Hay algo que queda para reflexión profunda y es el hecho de que, cuando algo se ha hecho mal hay una tendencia a retroceder a las raíces para empezar de nuevo y hoy día se está glorificando la práctica de antaño por percibirse que se dejaron atrás elementos humanos indispensables a la calidad. Nos vemos en 40 días, ya que por el racionamiento, durante los próximos 40 días dudo tener la oportunidad de conectarme; sólo dispongo de horas nocturnas y la luz la van a sacar todas las noches.

  Puntos muy importantes vuelve a tocar usted, hermano Alianza Naiguatá. Cité de su escrito los temas que me parece conveniente debatir. Una vez me dijo un chamarrero conocido en el culto, ante una pregunta que le referí: "No es lo mismo ser buena materia que buena persona". Ciertamente, a nivel espiritual, vale muchísimo más una persona con buenos y puros sentimientos que una buena materia. Realmente la espiritualidad verdadera es la que se lleva por dentro, tal como dice, más que aquella que se lleva por moda o por fines lucrativos, por malas intenciones. La evolución del culto ha precisado la proliferación de mayores mediums, incluso mediums de mucha calidad, pero la sociedad y los tiempos donde nos encontramos, ha hecho posible también, la proliferación de personas con sentimientos oscuros y con menor o ningún respeto por la moral y buenas costumbres. De nosotros, los más vividos, depende la evolución o desarrollo de mediums completos, dentro del culto. Creo que es sano separar mediums de calidad de mediums con malas conductas sociales, o malos sentimientos. Por eso refería la ligereza con la cual se han tomado las prácticas del culto. Ante todo lo que estamos viviendo, creo que no es conveniente establecer límites sino caminar por la calle del medio, desechando lo incorrecto y aceptando lo sano, lo puro y realmente importante en el culto.

  También, estimado hermano, es menester resaltar que han proliferado en mayor porcentaje, que antes, las fuerzas oscuras, las entidades del astral negativo. Pareciera que nos acercamos a los tiempos cumbres de la tierra. Hoy día son más frecuentes las limpiezas, y todo aquel que nos rodea pareciera que necesita de un despojo, de un destranque, de una limpieza. Sumamente raro encontrar a una persona que no sea víctima de brujerías. Abundan los mediums que se preocupan por conocer las artes oscuras, como si de un premio se tratara. Pienso, analizando con claridividencia, que hoy día nacen mayor cantidad de mediums desarrollados y el culto y las religiones nos piden a gritos preparación y más preparación, para tratar de equilibrar la balanza. Por eso, el llamado constante a la paciencia, a la fortaleza de las virtudes y al combate constante de los defectos y malos sentimientos. No desestimo volver a las raíces, mucho menos cuando nos han demostrado que anteriormente se hacían las cosas impulsadas por amor propio y amor fraternal, a las prácticas que hoy vemos desgastadas en amor por el dinero y la eterna luchar de ser mejor que otro, y donde pareciera, que se probara la efectividad sabiendo más de lo realmente prohibido y nefasto dentro de cualquier religión que de oración o una historia de nuestros héroes aborígenes, por citar algunos ejemplos. Interesantes análisis; interesante su punto de vista estimado hermano. Saludos cordiales

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por aury el Lun Abr 25, 2016 12:20 am

Buenas noches:

Leyendo por ahí textos relacionados con el tema, conseguí este artículo que me pareció interesante compartir, trata sobre la existencia del otros planos espirituales, el más allá como lo llama la escritora y tiene experiencias interesantes sobre los primeros minutos que el alma abandona al cuerpo y guarda mucha relación con la pregunta que inició el tema, me gusta mucho cuando la ciencia "reconoce" al alma humana como parte integral del ser, cosa que muchos hombres de la ciencia no hacen. Espero que sea del agrado del lector.

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

4 junio, 2015 TerapiaDirecta guioteca.comElizabeth Kübler-Ross

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.

La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

Elizabeth-Kubler-Ross-2

La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

Fuente: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Feliz noche

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Consagración India el Lun Abr 25, 2016 9:38 am

Hermoso día....

El escrito de la hermana [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]...me hizo recordar la anécdota de una persona conocida que durante su ultimo embarazo...estuvo en el túnel entre la vida y la muerte...y mientras entraba en shok...logro ver el gran esfuerzo del grupo medico por salvar su vida...pero hubo un espacio en el tiempo...donde logro subir unas escaleras largas y llegar a la gran puerta de madera ....ver a una persona moribunda esperando su turno para entrar... escucho claramente cuando un señor con barba ...... celador del lugar le indica al otro..."aquí hay dos mas...el otro responde dígale a la dama en cinta que aun no es su turno...que regrese por el lugar por donde vino".....y la otra que espere a que su cuerpo sea vestido.....esas fueron las palabras que ella escucho.... logro ver a esa persona como se cubría su cuerpo con las manos y estaba en posición de cuclillas...ella decía que era como un sueño....logro ver la escaleras por donde subió...que le costo llegar...eran muy distantes y largas pero agradables...al final de ellas (escaleras) estaba la gran puerta de madera, con cerrajee antiguo....la persona esperando a ser atendida.... bajar las escalera fue como en cámara rápida....no se dio cuenta en que momento regreso....logro ver...oír y sentir lo que le hacían los médicos a su cuerpo.....esta anécdota fue contada por una persona que tuvo esa oportunidad....no es un texto escrito.... tiene alrededor de 34 años, que la persona lo vivió....

También existe otra anécdota de un hombre campesino que murió....por espacio de 3 días ....en pleno velatorio....como en esa época no se le hacia autopsia al muerto....porque quedaba muy lejos el hospital...los campesinos preferían velar sus muertos y enterrarlos...al cabo de tres días el difunto se levanto y todos los presentes salieron despavoridos por el suceso....realmente no recuerdo con detalles cual fue su mensaje.....esta persona vivió para ayudar a otros...hacer sanaciones y curaciones....

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Re: ¿A donde vamos cuando morimos?

Mensaje por Alianza Naiguatá el Miér Abr 27, 2016 10:44 pm

Creo que es sano separar mediums de calidad de mediums con malas conductas sociales, o malos sentimientos.

Conozco 2 situaciones comunes y típicas a los médiums que son la del misionero y la del atormentado. El misionero es aquel que se llama al deber de ejercer como mediador, no por deber sino porque cumple con las cualidades para ser un buen médium, quizá no goce de una situación de vida que le permita hacerlo y el atormentado es aquel médium al cual parece que la mediumnidad se le colocó para que sufra, no porque ese sea su deber o destino sino que su imperfección y mala voluntad no permite que se desarrolle su potencial como misionero, así que nada más puede llegar a ser un pobre hombre o una pobre mujer que vive atormentada por demonios de lo invisible.

En el manejo, no me puedo referir aquí a Venezuela porque eso no sería contraste en cuanto a metodología, por ello me voy a referir a Brasil, donde aunque no se aplica, el método correcto especifica que las entidades han de desarrollar al que posee la capacidad de cargar una cruz de determinado peso mientras se adormece la de aquel que no puede ni cargar con su existencia. ¿Por qué? Lo que no sirve para el bien, es útil para el mal y estas personas afloran rápido sus malos deseos y malos pensamientos, se vuelven a cultos para alimentar la oscuridad y son de fácil seducción hacia las «tentaciones de los malos Espíritus e ilusiones pecaminosas de la materia». En Venezuela por el contrario, gente ligada a nada, con protecciones de cierre su propio ángel guardián les ha desecho tales cierres para obligarlos a llevar palo parejo para que por los golpes busquen un mejor camino que aquel que han elegido. ¿Qué te parece esta anécdota?: "una mujer con una mediumnidad descontrolada que no se da cuenta siquiera de cuándo se le meten los Espíritus y cada vez que eso sucede hace desastre, le hacen una protección para cerrarla e impedir la manifestación de sus facultades y pasa a vivir normal, un día tiene un sueño donde una voz le dice '¿qué vas a hacer con tu vida?' y le deshace la protección, la mujer despierta y ve que su protección está desecha y el infierno reinicia hasta los días de hoy que sigue dando lidia y dándole contra el piso a todo el mundo sin ella procurar cambio mínimo en su persona".

¿Sabes cuál ha sido la táctica? El desarrollo libertino de la mediumnidad, hoy todo el mundo va a un lugar a desarrollar aunque sus cualidades morales no existan, aparecen sus facultades bien fuertes y proliferas sin control alguno, afloradas por medios artificiales de fuerte condensación magnética como sucede en cualquier culto de los que abundan hoy y he aquí un portal a lo que sea porque por medios naturales, el progreso con la mediumnidad exige un crecimiento moral a la par, y de esto son conscientes muchos aunque nadie podrá desmentir que esta moda existe. Se ha hecho todo para otorgar "poder" al ambicioso que no busca ganarlo. Cuando yo empecé en este culto hermoso, subí por mi nobleza como persona que mucho había sufrido y bien se había comportado, de mi grupo, escasa petición pude hacer y fui el que dio un salto de 0-80% en 1 día, fuera de todo el dogmatismo litúrgico, ese día no había nada, sólo 1 persona que decidieron avanzara un poco y por la perdida de mis virtudes, por llenarme de rencor y arrogancia los perdí, ahí conocí los tormentos dantescos y decidí suspender porque mi facultad crecía pero fortalecía la unión a esas criaturas malas que aunque yo no les hiciera culto, se fortalecían a través de la energía que me robaban y ganaban poder a través de la mediumnidad que los nutría.

No hace falta que yo lo diga, todos sabemos de estos casos que quizá protagonizamos nosotros mismos, pero cabe meditar en esto: el daño que hace una persona que por su imperfección da un mal ejemplo, no sólo se perjudica a sí mismo, sino que, cuando niega estar dañando a nadie más que a sí mismo, también destruye la reputación y el camino de un camino espiritual el cual se obstaculiza por la desconfianza y la proliferación de gente de su misma calaña.


También, estimado hermano, es menester resaltar que han proliferado en mayor porcentaje, que antes, las fuerzas oscuras, las entidades del astral negativo. 

Pero eso es culpa nuestra y cabe dejar claro que sólo predominan en cantidad porque los hombres estamos cediendo a los bajos impulsos. Si sucediese todo lo contrario, serían reducidos y desterrados y ya no se hablaría de apocalipsis. Las personas no alcanzan a comprender que toda vía de destrucción es el propósito del mal, con lo cual, la sangre y angustia derramada, nutre el alma de todas estas legiones. Frente a eso, ¿no somos acaso los culpables de todo el mal que nos pasa? Si hemos hecho proliferar todo esto y lo hemos permitido, también aceptamos lo que de ello deriva.


Sumamente raro encontrar a una persona que no sea víctima de brujerías.

Cuentan que esto es consecuencia de lo otro. El hombre cosecha lo que siembra y de ello debe comer; no hay hombre que por mal pensamiento no haya aportado su cuota de putrefacción como materia prima para que los malos sean cada vez mejor surtidos.


Abundan los mediums que se preocupan por conocer las artes oscuras, como si de un premio se tratara.

Esta es parte de lo que dije en principio. Estos médiums nada más se capacitan para ser tentados al ejercicio del mal porque el puro conocimiento sobre los mecanismos del mal incitan a los malos Espíritus a considerarlos instrumentos y vivirán atormentados si se oponen, los que no tienen la fuerza para oponerse sucumben. ¿Por qué entonces estamos degenerando? El mal siempre existirá, pero sólo los médiums poseen poder para fortalecer o debilitar un bando porque poseen un fluido potente que puede alterarse en naturaleza. Mientras haya gente cayendo en la mentira de que hay que conocer el mal para conocerse, habrá más mal porque el puro conocimiento del mal si se observa bien, es la iniciación en el mal de la gran mayoría que antes ni era perturbado por tales personajes ni tenía necesidad de defenderse de tales cosas sino hasta que se introdujeron en tales conocimientos.


No desestimo volver a las raíces, mucho menos cuando nos han demostrado que anteriormente se hacían las cosas impulsadas por amor propio y amor fraternal, a las prácticas que hoy vemos desgastadas en amor por el dinero y la eterna luchar de ser mejor que otro, y donde pareciera, que se probara la efectividad sabiendo más de lo realmente prohibido y nefasto dentro de cualquier religión que de oración o una historia de nuestros héroes aborígenes, por citar algunos ejemplos.

La naturaleza es sabía dicen.

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